EL VINO TINTO

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Foto | Nora Zubia @slowandchic

¿Una copita de vino tinto? ¿Alguien gusta?

Así es. Como os podréis imaginar, el vino tinto está incluido en esa lista de alimentos -bueno, más bien de bebidas– recomendados para nuestra salud. Eso sí, no os penséis que su consumo es a diestro y siniestro, cual legumbres, frutas y verduras. ¡No! Qué esto no sirva de excusa ahora para que nuestros caminantes le empiecen a dar al tinto sin mesura, ¡jeje! En este caso más que nunca, debemos tener unas pautas de consumo muy claras.

Empecemos aclarando el porqué de que el vino tinto sea óptimo para nuestra salud. La cosa se da gracias a que uno de los componentes del vino tinto es el resveratrol. Bonita palabra, ¿eh? Y bonito su significado. Se trata del polifenol “anti cáncer” más importante, no en vano podría llegar a conseguir:

  • Inhibir las células cancerígenas en casos de cáncer de páncreas.
  • Ser beneficioso en los casos de cáncer de colon y cáncer de pulmón.
  • Ser muy útil en los casos de glioblastomas, linfomas y leucemias.
  • Potenciar los buenos efectos de la quimio y de la radio.
  • Potenciar los efectos de nuestra queridísima cúrcuma.

El resveratrol está especialmente presente en las uvas negras y en sus semillas, de ahí que la importancia del vino radique más bien en el vino tinto, dejando, casi, casi, fuera de este concurso a otras variedades de vino como el blanco. Así que sí, si estáis pensando que entonces consumir uvas tintas es fantástico estáis en lo cierto. Y si las consumís con pepitas incluidas, masticándolas bien, os diremos que le estáis dando vuelo no solo a los polifenoles sino también a la vitamina B17, importantísima igualmente en eso de darle jaque al cáncer 😉 ¿Algún componente más qué haga qué el tinto sea así de saludable? Pues sí. Los flavonoides como las catequinas y las quercetinas. Estas sustancias son altamente antioxidantes y antiinflamatorias.

El vino tinto necesita alguna que otra aclaración. Veamos…

Primera aclaración. ¿Todos los vinos tintos son igual de saludables? Pues desgraciadamente no. Esto varía dependiendo de la cantidad de polifenoles que contengan. Esta cantidad es variable a varios factores: al tipo de uva utilizada, al grado de fermentación de dicha uva, al clima, a la cosecha, a la zona, a si son vinos ecológicos o no…. Por ejemplo, está comprobado que los vinos criados en zonas húmedas contienen una mayor cantidad de polifenoles. Tenedlo siempre en cuenta.

Segunda aclaración. ¿No es acaso el vino tinto una bebida alcohólica? ¿No está entonces incluido en el grupo 1 de carcinógenos humanos declarados por la OMS? Así es. Todas las bebidas alcohólicas contienen una nociva sustancia llamada acetaldehído causante de esta clasificación. Si bien es cierto que la cantidad de acetaldehído varía según el tipo de bebida alcohólica. Y el vino tinto no reluce en dicho contenido. Así que, en su caso, podemos, digamos “compensar” el hecho de que sea una bebida alcohólica y aplacar sus efectos menos deseables acompañándolo siempre de alimentos óptimos como verduras, legumbres, etc. No es lo mismo combinar el consumo de tinto con un chuletón que con una buena ensalada, por ejemplo. En la segunda opción conseguiremos neutralizar los radicales libres y con la primera opción no.

Tercera aclaración. Los efectos del resveratrol en laboratorio son alucinantes. Pero de momento no lo son tanto aplicados directamente en seres humanos. ¿El motivo? La escasa capacidad de absorción de dicha sustancia por vía oral. Esto significa que necesitaríamos consumir dosis elevadísimas de vino tinto para conseguir esos mismos efectos. Y, como imaginaréis y, como acabamos de ver, eso no es aconsejable. En la actualidad hay muchas investigaciones abiertas centradas en otras formas de administración del resveratrol, y muchas alternativas ya están puestas sobre la mesa, desde implantes debajo de piel, hasta liposomas. Así bien, no nos queda otro remedio, que esperar a que la ciencia avance en este sentido y mientras tanto concluir lo siguiente:

  • Que nos viene bien consumir una copita de vino tinto al día acompañándolo con una comida saludable.
  • Que es una buenísima opción cocinar con un poquito de vino tinto: al superar los 80º el alcohol se evapora, excluyendo pues “lo malo” del vino.
  • Que las uvas, especialmente las negras, son una fruta fantástica para nuestra salud. Y que si nos las comemos con pepitas incluidas les estamos dando un valor añadido.

Y para acabar, un par de apuntes gracias a la doctora Odile:

  • Una receta: salteado de setas y algas aderezado con ajo, perejil y vino tinto. ¡Pintaza!
  • Una guía de vinos ecológicos: Vinum Nature. Se trata de una guía con vinos que no contienen sulfitos, que a veces son complicados de encontrar.
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Un comentario en “EL VINO TINTO

  1. Pingback: LAS CATEQUINAS | Jaque al Cáncer

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