LAS CATEQUINAS

CATEQUINAS

En más de una ocasión esta palabreja se ha asomado por aquí. Y somos conscientes de que cada vez se asoma más por otros medios. Aunque no vemos mucho la tele, de vez en cuando, oímos de refilón alguna mención en algún anuncio de algún producto… cuando la realidad es que las catequinas están presentes en cosas más sencillas y naturales como una fruta, una verdura, una planta…

En fin. Reflexiones aparte, vamos a dar unas pequeñas pinceladas teóricas a las catequinas, aunque, sobre todo -puesto que no somos expertas ni en biología molecular ni en bioquímica- serán prácticas esas pinceladas 🙂 .

Teoría. ¿Qué son las catequinas? Son antioxidantes polifenólicos. Los estudios sobre estos antioxidantes apuntan a que están llenos de buenas propiedades:

  • Antiinflamatorias (recordemos la importancia de que en nuestro cuerpo no haya nunca nada inflamado).
  • Antiartríticas.
  • Antiagregantes (ayudan a prevenir la posible formación de coágulos sanguíneos).
  • Anticancerígenas.
  • Inmunoestimulantes (estimulan nuestro sistema inmune y fortalecen por tanto a nuestras defensas).
  • Hepatoprotectoras (cuidan el funcionamiento del hígado).

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EL VINO TINTO

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Foto | Nora Zubia @slowandchic

¿Una copita de vino tinto? ¿Alguien gusta?

Así es. Como os podréis imaginar, el vino tinto está incluido en esa lista de alimentos -bueno, más bien de bebidas– recomendados para nuestra salud. Eso sí, no os penséis que su consumo es a diestro y siniestro, cual legumbres, frutas y verduras. ¡No! Qué esto no sirva de excusa ahora para que nuestros caminantes le empiecen a dar al tinto sin mesura, ¡jeje! En este caso más que nunca, debemos tener unas pautas de consumo muy claras.

Empecemos aclarando el porqué de que el vino tinto sea óptimo para nuestra salud. La cosa se da gracias a que uno de los componentes del vino tinto es el resveratrol. Bonita palabra, ¿eh? Y bonito su significado. Se trata del polifenol “anti cáncer” más importante, no en vano podría llegar a conseguir: Sigue leyendo

EL TÉ VERDE

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Foto | Frans Schouwenburg

¿Sabíais qué la población asiática tiene un registro de casos de cáncer mucho menor que la población europea? Son muchos los factores que provocan este dato. Probablemente el hecho de que, junto con el agua, el té sea la bebida más consumida en los países asiáticos, tenga mucho que ver: numerosos estudios han asociado el consumo regular de té verde con una mayor longevidad y con unas tasas de cáncer mucho menores.

Existen muchos tipos de tés, pero nosotras nos vamos a centrar en el té verde. Sus excelentes propiedades medicinales lo convierten en un tesoro para nuestra salud. Además de ser rico en antioxidantes, es una excelente fuente de catequinas y de moléculas anticáncer que lo tornan prácticamente imprescindible a la hora de prevenir el cáncer.

Hay infinitas variedades de té verde. El Sencha japonés es el que contiene un mayor número de catequinas, capaces de proteger frente a la leucemia y frente al cáncer de mama, próstata, estómago, riñón y vejiga fundamentalmente.

A continuación os enumeramos todas las propiedades que el té verde esconde:

  • Actividad antiangiogénica. Nos previene del desarrollo de nuevos vasos y con ello la progresión de los tumores y la aparición de metástasis.
  • Capacidad antioxidante que nos protege del daño causado por lo radicales libres que pueden dar lugar a mutaciones celulares y a cáncer.
  • Capacidad antinflamatoria (recordemos que es muy importante no tener ninguna inflamación interna en nuestro cuerpo. El cáncer tiende a desarrollarse donde existe o ha existido una inflamación previa).
  • Diurético. Ayuda al riñón a eliminar restos tóxicos de la quimioterapia.
  • Estimula el sistema inmune.
  • Induce el suicidio de células tumorales.
  • Potencia el efecto de la quimioterapia y la radioterapia.

Consejos para preparar y consumir infusiones de té:

  •  El agua de la infusión nunca debe hervir. No debe alcanzar los 90º.
  • Para que el té libere el máximo de catequinas, debe dejarse infusionar entre 8 y 10 minutos.
  • Es mejor utilizar el té en hojas (a granel), en lugar de usar las típicas bolsitas comerciales. ¿Por qué? Pues porque a estas bolsas les suelen echar blanqueantes que podrían ser tóxicos. Además, el sabor que da la hierba a granel no es comparable con el sabor que se desprende de las bolsitas.
  • No debemos endulzarlo con azúcar, obviamente. Si lo queremos más dulce, utilizaremos algún endulzante natural. Tampoco debemos añadirle leche, ya que disminuye su capacidad antioxidante.
  • Es aconsejable tomarlo caliente y después de las comidas, ya que de otro modo, podría interferir en la absorción del hierro de los alimentos.
  • Es muy recomendable añadir en la taza o tetera un trocito de piel de limón o mandarina de producción ecológica y un palito de canela. Le aportan un sabor mucho más agradable además de desprender sustancias anticancerígenas añadidas.
  • Si tenemos cáncer, lo ideal es consumir entre 3 y 5 tazas al día.
  • Si queremos prevenir la enfermedad, podemos disminuir esta dosis. Lo ideal sería acostumbrarnos a su sabor, hasta tal punto que sustituyamos uno de nuestros cafés del día por una taza de té verde.

Qué, ¿te hemos convencido? ¿Va a ser a partir de ya el té verde una de tus bebidas de cabecera? 🙂