EL EJERCICIO FÍSICO

9 MARZO

Foto | Nora Zubia @slowandchic

Muchas veces relacionamos el estar enfermos o cansados con la ausencia de ejercicio físico. Parece que, si uno padece alguna dolencia o enfermedad, debe dedicarse al reposo absoluto. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En aquel famoso post sobre los neurotransmisores se veía claramente en aquel cuadro-resumen cómo la práctica de ejercicio físico de manera regular provocaba el correcto funcionamiento de la noradrenalina norepinefrina, el neurotransmisor que se encarga de reducir el estrés y la pena, así como de mejorar la concentración y la capacidad de pensar. Visto lo visto, sobra decir, que, para llevar una vida saludable es necesario practicar también ejercicio y que, ante una enfermedad, sea cáncer, sea otra, es fundamental no reducir a cero la práctica de ejercicio físico. Además, a estas alturas del camino, ya todos sabemos que aquí lo que se trata es de sumar. Y el ejercicio físico es otra pauta más a añadir a nuestra interminable lista de aliados.

Si esto no os convence, os contamos más cosas:

Está demostrada la relación que existe entre el sedentarismo y el riesgo a sufrir cáncer, especialmente, de mama, de colon, de páncreas, de próstata y de piel. Este riesgo es aún mayor en las mujeres, ¿por qué? Pues porque el nivel de estrógenos y de grasa acumulada de las mujeres sedentarias es muy alto, al igual, que el de sus niveles de insulina en sangre. Y estos factores, derivan en un riesgo más alto de padecer la enfermedad.

Distintos estudios concluyen que la práctica de ejercicio físico habitual actúa de manera positiva tanto en la prevención del cáncer, como en el desarrollo del mismo, o incluso en la futura presencia de recidivas.

Varios estudios llevados a cabo en Estados Unidos durante el año 2012 concluyeron que practicar ejercicio físico durante y después de los tratamientos contra el cáncer -quimioterapia, radioterapia- mejoran las funciones físicas de los pacientes, su calidad de vida y esa sensación de fatiga tan asociada con la enfermedad.

¿Ya os hemos convencido? ¿Conclusión?

Debemos, todos, evitar la inactividad y el sedentarismo en nuestras vidas. Lógicamente, hay que matizar siempre. Todas las personas son únicas e individuales y hay que tener en cuenta todas las circunstancias que nos rodean. Pero seguro que “algo” siempre se puede hacer. Nunca olvidemos que “algo” siempre va a ser mejor que nada. Los pequeños detalles suman y ayudan.

Os pongo mi ejemplo. Desde niña fui una persona con actividad física constante en su vida: natación, patinaje, años y años de ballet… Incluso ya de adulta. Sin embargo, cuando me quedé embarazada de mi primer hijo, paré todo de golpe y porrazo. Se cruzó en medio una mudanza, y como quien no quiere la cosa, pasaron tres años sin hacer nada de nada. No os quiero contar como reaccionó mi cuerpo ante aquel cambio: dolores de espalda insoportables, terribles dolores de cabeza, hastío en ocasiones, e incluso insomnio. Hasta que un día, a los seis meses de haber nacido mi segundo hijo, “mi ángel de la guarda particular” aquí en la tierra me puso las pilas y me dijo, “he investigado por Internet y al lado de tu casa hay un sitio donde imparten yoga en un horario que te vendría genial”. Le hice caso, fui, me apunté y a la fecha. (Le estaré eternamente agradecida a ese ángel de la guarda 😉 ). Reconozco que necesitaría hacer algo más. Pero de momento no puedo conciliar más cosas. Así que, me quedo con el yoga, paseos de recados – ¿ya me entendéis? – y subir y bajar escaleras en vez de utilizar el ascensor.

¿Si tengo cáncer o he tenido cáncer recientemente cuál es el ejercicio físico qué mejor me vendría?

Os damos dos opciones fundamentalmente: practicar yoga y caminar. Del yoga ya os hemos hablado y caminar, sobra decir, que, si es al aire libre, en pleno contacto con la naturaleza, ¡tanto mejor! El senderismo es perfecto y mataremos dos pájaros de un tiro si luce el sol: nos beneficiaremos también de la importante vitamina D, eso sí, siempre con una buena protección. Y sino, en vuestra ciudad, en vuestro pueblo… donde sea que estéis, caminar a paso ligero puede llegar a ser muy gratificante. Además, según el día, podéis aumentar o disminuir el ritmo y adaptarlo siempre a lo que necesitéis.

Con el resto de deportes, debemos siempre consultar con nuestro médico si son recomendables para nuestro caso o no. Algunos pueden llegar a estar contraindicados. Por ejemplo, si tenéis metástasis óseas, tendréis que evitar los deportes de contacto como correr, pues el riesgo de fractura ósea es importante.

¿Cuándo y cómo debo llevar a cabo estas prácticas?

 Lo ideal sería:

  • De tres a cinco días por semana.
  • Sesiones de entre 20 y 30 minutos.
  • Si estoy atravesando una fase aguda de la enfermedad puedo repartirlo en varias sesiones de 5 minutos cada una, distribuidas a lo largo del día.
  • Y, muy importante, escuchemos siempre a nuestro cuerpo. Es muy sabio, y nos irá pidiendo más o menos, según lo vaya tolerando :).

Y mucho ojo, en estos casos, el ejercicio intenso está totalmente contraindicado:

  • Si mi nivel de neutrófilos está por debajo de 500.
  • Si mi nivel de leucocitos está por debajo de 3000.
  • Si mi nivel de plaquetas está por debajo de 50000.
  • Si tengo anemia con hemoglobina menor de 10.
  • Si tengo fiebre de más de 38º.
  • Si presento disnea al hacer ejercicio.
  • Si tengo caquexia.
  • Si tengo dolor óseo severo.
  • Si tengo náuseas graves.

¿Qué notaremos con la práctica habitual de ejercicio físico durante el cáncer?

  • Que aumenta nuestra capacidad funcional.
  • Que aumenta nuestro ánimo y nuestra energía.
  • Que disminuye el cansancio y la fatiga.
  • Que disminuye la depresión y la ansiedad.
  • Que mejora nuestra autoestima.
  • Que nuestros niveles de anemia mejoran.
  • Que ganamos en fuerza muscular.
  • Que mejora nuestro movimiento y nuestra flexibilidad.
  • Que controlamos nuestro peso.
  • Que controlamos el dolor.
  • Que controlamos los vómitos y las náuseas.
  • Que mejora nuestra función cardiorrespiratoria.
  • Que dormimos mejor y controlamos el insomnio.
  • Que estimulamos nuestro sistema inmune.
  • Que disminuye la respuesta inflamatoria.
  • Que disminuye la destrucción de proteínas.
  • Que disminuye la posibilidad de que aparezcan recidivas.

¿Habéis qué lista más larga nos ha salido? Esto solo puede significar una cosa… ¿El qué? Pues que el ejercicio físico solo nos puede traer cosas buenas, así que, ¡poneros manos a la obra ya! ¡Venga, sí se puede!

Y si sois mujeres, os gusta correr, y vuestra condición os lo permite, siempre podéis animaros a participar en alguna Carrera de la Mujer. Coincidiréis con mujeres que han pasado o están pasando por circunstancias similares a las vuestras;) y eso, ¡siempre se agradece!

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8 comentarios en “EL EJERCICIO FÍSICO

  1. Gracias por toda la información que nos facilitais, cada día aportando cosas para ir sumando.
    Soy una persona activa y me gusta cuidar mi salud, pero no siempre se puede hacer todo lo que nos gustaría, la familia, los hijos, el trabajo y un largo etc. .. pero creo que planificando un poco y dar prioridad a algunas cosas tiene su recompensa y os puedo asegurar que vale la pena.
    No me voy a la cama más tarde de 23 h.
    A las 8 de la mañana ya estoy caminando rápido una hora, quizás os parezca una tontería, pero el día que no lo hago, noto que no tengo la misma energía y el humor tampoco es el mismo, aparte de esa hora, salidas para ir a la compra, subir escaleras, si tengo que ir en metro, me bajo una parada antes, y pequeños gestos diarios que van sumando. En mi lista de prioridades está hace yoga, el día 14 tengo una toma de contacto,veremos como me va. Bueno…no os doy más la lata por hoy.
    Feliz día 😊

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  2. Hola Carmen. Cada día nos sorprendes más y con cada comentario nos arrancas una sonrisa. Menudo estímulo más guay hemos encontrado en ti:)
    Vayamos por partes. Primero, no nos das la lata, como acabo de comentar, al contrario! Segundo, creo que con el apunte que haces sobre planificarse bien has dado en el clavo, y de hecho, puede ser el contenido para un post bien interesante… Tercero, irse a la cama a las 23horas o antes es fantástico, en un post explicábamos porqué…:) Cuarto, esa hora de caminata con la que arrancas tu día te da la vida, como tu misma dices, el día que te lo saltas ya no eres la misma. Y es que el cuerpo enseguida se acostumbra a los buenos hábitos! Quinto, mucha suerte con esa toma de contacto con el yoga. Cada persona es un mundo y tal vez no te guste o tal vez sí…. Nosotras te aconsejamos que le des tiempo, no es algo que se consiga disfrutar ni entender desde el primer momento…. Ya nos cuentas como fue la cosa, vale? Un fuerte abrazo!

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