EL KÉFIR

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Foto | Nora Zubia @slowandchic

A más de uno os sonará ya esto del kéfir. Pero suponemos que muchos no sabéis realmente lo que es. El objetivo de nuestro post de hoy es explicaros dos cosas:

¿qué es el kéfir y por qué es tan bueno? y ¿cómo hacerlo en casa?

Antes de nada, aclaramos una cosa. Os vamos a hablar del kéfir de leche, que es el que nosotras preparamos en casa. Pero que sepáis que también se podría preparar kéfir de agua y kéfir de té. Nosotras no tenemos experiencia con los dos últimos, por eso, os hablamos únicamente del primero.

¿Qué es?

El kéfir son una especie de granos o nódulos de color blanco de consistencia muy similar a una coliflor. Preparando esos granos con leche de procedencia animal (vaca, cabra, si es ecológica tanto mejor) obtendremos una especie de “yogur líquido” que es lo que consumiremos. Nosotras el que preparamos en casa es el de vaca. Tal vez a muchos os suene raro que vayamos a hablar tan en profundidad de algo que procede de la leche animal. Pero cuando acabe el post entenderéis porqué a veces las excepciones son buenas y necesarias.

Lo maravilloso del kéfir es que:

  • Es una fuente importante de probióticos (si, si, muy, muy, muy por encima de un yogur convencional). Es una manera perfecta de consumir un probiótico a través de la alimentación a diario. A estas alturas ya sabemos que los probióticos ayudan a estimular a nuestro sistema inmune, a que nuestra flora intestinal se regenere y esté al 100%, y a que nuestras bacterias intestinales mantengan su equilibrio. Y, todo esto, ya sabemos que es clave para mantenernos sanos y fuertes.
  • Es un gran desintoxicante y un gran estimulador de nuestras defensas naturales.
  • Es capaz de favorecer las digestiones, ayuda a asimilar determinados alimentos.
  • Es una gran fuente de potasio, fósforo y calcio, entre otras muchas vitaminas. Es más, es de gran ayuda en casos de anemia.

¿Cuáles son los principales beneficios del consumo del kéfir?

  • Reduce los niveles de colesterol.
  • Ayuda a tratar problemas de piel como los eccemas.
  • Combate problemas digestivos como la diarrea, el estreñimiento, el síndrome de colon o intestino irritable.
  • Protege frente a infecciones bacterianas como las provocadas por el Helicobacter Pylori, la Salmonella y la E. coli.
  • Previene y frena la osteoporosis gracias a que ayuda a aumentar la absorción de calcio de las células de los huesos. Esto se traduce en un aumento de la densidad ósea y en menos fracturas óseas.
  • Parece que reduce el riesgo a padecer cáncer de colon y que inhibe el crecimiento de las células cancerosas (Aquí el asunto aún está en pañales, siguen estudiando el caso para poder determinar si es verdaderamente eficaz contra el cáncer).
  • Parece que mejora los síntomas causados por asma y alergias. (Aquí el asunto también está en pañales, están realizando más estudios para poder corroborarlo).

¿Cómo preparar kéfir en casa? ¿Cómo conseguirlo?

Necesitamos:

  •  1 ó 2 cucharadas soperas de esos granos blancos.
  • leche (puede ser entera o semidesnatada).
  • recipientes de cristal con tapa.

Elaboración:

  1. Ponemos los granos de kéfir en uno de los recipientes de cristal.
  2. Añadimos leche. ¿Cuánta cantidad? La que deseemos -cuanta más leche echemos, mayor cantidad de “yogur líquido” obtendremos-, sabiendo que el mínimo ha de ser leche suficiente que cubra por completo los granos de kéfir y el máximo debe dejar un margen de unos 2-3 cm libres entre la preparación y el lugar donde iría la tapa. Decimos esto porque ahora mismo estamos editando este post. Tras su publicación una seguidora nos aconsejó que era mejor no taparlo con la tapa sino con un filtro de café. Es por el proceso de fermentación. Lo hemos estudiado y ¡bingo! Gracias seguidora.
  3. Tapamos con el filtro y dejamos reposar entre 24 y 36 horas a temperatura ambiente, en lugar fresco y sombrío (¡que no esté expuesto a la luz del sol! pero ojo, la nevera tampoco es una opción: los granos de kéfir no pueden meterse en la nevera) para que fermente.
  4. Una vez transcurrido este tiempo, lo colamos (muy importante, el colador tiene que ser de plástico. No valen los de aluminio. Y si nos ayudamos de algo para colarlo que sea de plástico, una cuchara, una espátula…) y vertemos los granos recién colados en otro recipiente de cristal. La leche resultante del colado es nuestro primer “yogur líquido”. A nosotras nos gusta tomarlo fresquito, así que lo metemos en la nevera hasta la hora de consumirlo. Con frutos rojos y/o semillas está de muerte. Al de los peques le echamos también un poco panela (o, mucho mejor, azúcar de coco) para quitarle el ácido característico del yogur.
  5. Volvemos a repetir todo el proceso: puntos 2, 3 y 4. Y así continuamente.

*** Cada 10 días lavaremos nuestros granos blancos (que irán creciendo con el paso del tiempo, digamos que, se van a ir reproduciendo. Según vayan creciendo irá en aumento la cantidad de leche que vayamos necesitando, así como el tamaño de los botes de cristal) con agua limpia y filtrada -mucho mejor-. Los lavamos en el colador de plástico. Los echamos en un recipiente limpio, cubrimos de leche como siempre y los dejamos de nuevo en reposo. Cuidado aquí: en esta ocasión, ese primer “yogur líquido” que obtengamos la tiraremos… Tendremos que esperar a una segunda ronda, para comenzar a consumir el “yogur líquido”.

Para conseguir kéfir necesitaremos de un conocido solidario, de un buen amigo, de alguien que ya lo tenga y nos ceda dos o tres granos para poder empezar nuestra propia “cultivación” de kéfir. Y luego nosotros ir cediendo también parte de nuestros granos cuando ya tengamos suficiente. Vivan las cadenas de solidaridad ;).

Importante tener en cuenta:

  • Actualmente venden ya kéfir preparado en muchos establecimientos. Sin embargo, como os podréis imaginar, el que ya viene envasado no conserva todas sus propiedades. Además, y os lo decimos porque lo hemos probado, sabe bastante peor.
  • Hemos de seguir todo el proceso de elaboración del kéfir. Antes de prepararlo y de consumirlo, observemos bien su estado: textura, olor y sabor nos guiarán en el asunto. Ante cualquier cambio sospechoso, mejor, tirarlo.
  • El kéfir contiene bacterias que convierten la lactosa en ácido láctico. También contiene enzimas que contribuyen a la descomposición de la lactosa. De ahí que las personas intolerantes a la lactosa no suelan tener problemas para consumir kéfir.
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20 comentarios en “EL KÉFIR

  1. El kéfir no se debe tapar con la tapadera del bote ya que en la fermentación desprende gases y necesitan salir afuera.Yo el mio lo tapo con un filtro de papel de los de las cafeteras el cual impide que entre cualquier cosa dentro pero al mismo tiempo deja que el kéfir fermente y respire. 🙂

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  2. Buenas tardes.Ante todo gracias por la cantidad de buena y necesaria información que nos haceis llegar.Quisiera pasaros una duda que tengo.He visto la cantidad de beneficios del kefir de leche y he estado muchas veces a punto de usarlo para mi hija y para mi.Pero resulta que el año pasado fui intervenida de un cancer de mama y desde entonces no tomo carne,azucar ,ni leche de vaca,por prevención,pues he leido que puede influir la proteina lactea negativamente sobre el cancer de mama.He visto que mencionais la lactosa pero la proteina lactea no.¿la recomiendas en mi caso?Gracias de nuevo

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  3. Buenas tardes.Ante todo agradecer vuestra labor y toda la información que nos brindais.Me gustaria que me pudieseis aclarar una duda.He leido todos los beneficios del kefir de leche y hace tiempo me gustaria usarlo en casa.El caso es que hace un año fui intervenida de cancer de mama y desde entonces no tomo leche de vaca pues he leido que la proteina de la leche puede a veces influir negativamente en el crecimiento de este tipo de tumores.En el articulo se comenta sobre la lactosa pero nada sobre la proteina de leche.Podeis decirme algo al respecto?Mil gracias de nuevo

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    • Hola Rosa!
      Efectivamente, la proteína de la leche puede influir negativamente en el desarrollo de tumores, el de mama y el de próstata especialmente. Este kéfir, al estar preparado con leche animal, contiene dicha proteína. Si no se consume leche animal de manera habitual ya en ningún formato -leche, yogures, quesos etc.- tomar un poco de kéfir casero no debería influir en exceso en el desarrollo de tumores. Sin embargo, en tu caso, que ya has padecido cáncer de mama, debemos actuar con más cautela. Y como en realidad no sabemos hasta que punto pudiera afectarte el consumo de dicho kéfir, si nosotras fuéramos tú, prescindiríamos de él. Vale más prevenir que arriesgar. Si pudieras conseguir kéfir de agua o incluso de té, sería fantástico. Nosotras no hemos sido capaces de conseguir ninguno de estos dos… Si algún día lo conseguimos, nos acordaremos de ti, veremos el modo de hacértelo llegar 😉 Si cuidas tu alimentación y estilo de vida, aunque no consumas kéfir, no va a pasar nada…. Ojalá y te hayamos ayudado…. Muchas gracias por pasarte y escribirnos. Feliz viernes.
      Un abrazo grande!

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    • Hola Anna!
      Te contamos. Probablemente la no recomendación de tomar kéfir estando embarazada sea porque el kéfir al fermentar produce un 1% de alcohol. Sin embargo, es una cantidad tan pequeña, que nosotras creemos que no hay problema ni estando embarazada. Sobre todo, porque el kéfir suele consumirse en poca cantidad y una sola vez al día (al menos así lo hacemos nosotras, tomamos poco y solo por las noches, en tu caso especialmente, aplicaríamos la misma dosis). Salvo por eso, no vemos que exista ningún otro impedimento para que consumas kéfir.
      Muchas gracias por pasarte… Feliz viernes y un abrazo.

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  5. Yo cuando me “canso” de el lo limpio y lo guardo en congelador para volver a usarlo en otra ocasion, tambien con el kefir preparo queso para untar, poniendo el yogurt que he obtenido en un colador de tela y este a su vez en un bote de cristal, se guarda en la nevera dos o tres dias, al final en el bote de cristal se queda el agua y en el colador de tela queda el queso para untar, buenisimo con tostadas y semillas de sesamo 😉

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  6. Hola yo llevo ya tres inviernos tomando kefir y me va muy bien pues digo invierno porque en verano lo congeló pues soy de Málaga y sé me pone agrio con el calor .
    Tengo una nieta de10 meses y va fenomenal y mi hija tomó elegir en todo el embarazo una vez al día
    Ya lo he sacado ha descongelar aunque aún hace un poco de calor.

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    • Hola Carmeli! Muchísimas gracias por compartir. Lo de congelarlo es una interesante opción! Y es que es cierto, el calor no se lleva bien con el kéfir… ¡qué suerte que aún tengáis algo de calor! Más arriba hoy llueve 😦 También tomamos nota de lo del embarazo. Así da gusto, ¡todos aprendemos! Un abrazo.

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