EL PESCADO (Y EL MARISCO)

13 JULIO

Foto | Nora Zubia @slowandchic

Nos encanta el pescado. Nunca hemos sido muy carnívoras, y, desde que sabemos todo lo que sabemos, ¡mucho menos! 😉 Sin embargo, hay pescados y pescados. Con algunas nociones básicas al respecto, y, en caso de duda, podremos saber siempre por cuáles pescados debemos decantarnos y por cuáles no. Lo que siempre os decimos, si estamos sanos, conseguiremos sumar para seguir estándolo y, si estamos enfermos, conseguiremos ayudar a nuestro organismo a capotear la enfermedad. Sea cáncer, sea cualquier otra…

¿Pescado azul o pescado blanco? ¿Grande o pequeño?

Azul y pequeño. ¿Por qué? Azul porque es el que contiene más grasas saludables tipo Omega 3 -ya sabemos que son grasas saludables para muchas cosas, incluso para prevenir el cáncer- y vitamina B12 -vitamina importante que NO encontramos en los vegetales-. Pequeño porque es el pescado menos contaminado por metales pesados. Al decir pequeño estamos hablando de especies que por tamaño vayan de la caballa para abajo.

¿Recomendaciones concretas de pescado azul?

Cuatro buenas apuestas serían la caballa, el boquerón, la sardina y el jurel.

¿Pescados qué pese a ser azules deberíamos descartar por su tamaño principalmente?

  • El atún, el pez espada, el emperador, el salmón: son pescados excesivamente grandes.
  • El salmonete: tiene un alto contenido de arsénico y dioxinas.

¿Significa entonces esto qué no debemos consumir ningún pescado blanco?

No. Para nada. De hecho, si estamos con quimio, es probable que nuestro paladar nos pida pescado blanco de vez en cuando debido a su suavidad y a su digestividad.

 ¿Recomendaciones concretas de pescado blanco?

La merluza, el bacalao sin sal, el gallo.

¿Pescados blancos qué deberíamos evitar?

La panga y la perca: pescados criados en acuiculturas intensivas, en países lejanos y en circunstancias que no están nada claras.

¿Consumo de pescado?

Las pautas de consumo de pescado que nosotras seguimos son las que la doctora Odile recomienda en su libro: un consumo medio de dos a tres veces por semana si se trata de pescado azul pequeño. Un consumo medio de una a dos veces por semana si se trata de pescado blanco.

Podemos contrarrestar los metales pesados del pescado, ¿cómo?:

  • Acompañándolo de alimentos ricos en fibra como la verdura.
  • Cocinándolo con laurel y/o algas.
  • Consumiendo Chlorella o un suplemento de la misma. Sobre todo, en el caso de aquellas personas cuyo consumo de pescado sea elevado.

¿Qué otras cosas debemos saber?

  • Los pescados de piscifactoría o de acuicultura están alimentados con piensos ricos en omega 6 y harinas para que engorden mucho y en poco tiempo. Dos buenos ejemplos de esto son la dorada, la lubina y el salmón. Los ejemplares salvajes serían mucho más saludables… claro que también tienen un precio mucho más elevado y, muchas veces, son muy complicados de encontrar.
  • La toxicidad del pescado no la marca solo la especie y el tamaño. También interviene el mar donde se haya pescado y la estación del año durante la que se pescó.
  • El pescado frito es mejor evitarlo siempre que se pueda. Al vapor u horneado son alternativas fantásticas. En caso de hacerlo frito, siempre con AOVE y siempre con poca temperatura.
  • Si compramos conservas, que vengan en tarros de cristal y preparadas con AOVE o al natural. Huid de las conservas en cuyo etiquetado pone que son en aceite de oliva a secas o en aceite vegetal.
  • El pescado se puede congelar. Este proceso no interfiere en la calidad de sus grasas.
  • Lo ideal -un tanto idílico también, ¡lo sabemos! – es buscar pescados:
  1. Con etiqueta de pesca extractiva. Evitando la sobrepesca y el arrastre.
  2. De procedencia local.
  3. Que a la hora de ser pescados se les hubiese respetado su época reproductiva.

¿Qué ocurre con el marisco?

Lo sentimos en el alma, entre otras cosas porque ¡nos encanta!, pero el marisco no es muy recomendable. Hasta tal punto que su consumo se ha llegado a relacionar con la aparición de cáncer de colon. Además, puede acumular toxinas venenosas, causantes de infecciones gastrointestinales y de estimular el crecimiento de determinados tumores -el de colon especialmente-. Estas toxinas están muy presentes en mejillones, ostras, almejas y vieiras.

RESUMEN

Lo más contaminado: emperador, pez espada, atún, salmón, salmonete, panga, perca, almejas, mejillones, ostras, vieiras.

Lo menos contaminado: calamar, merluza, bacalao, sardina, caballa y boquerón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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