RAQUEL, ¿AHORA QUÉ COMES?

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Ya sabéis que de vez en cuando nos gusta traeros colaboraciones de personas especiales que además nos puedan aportar algo. Hoy os traemos una colaboración de esas: un post escrito por una caminante en toda regla. Se llama Raquel e irradia energía de la buena, -¡mucha, mucha!-. Os daréis cuenta al leer su historia. Y os daréis cuenta al pasaros por su blog.  Si os gustan las cosas bonitas y bien hechas tanto como a nosotras, este proyecto os va a encantar… A Raquel le detectaron un Linfoma y como no podía ser de otra manera, su vida dio un vuelco. Y en ese vuelco fue crucial leer a la doctora Odile. Nos lo cuenta muy bien a continuación y nos explica como fueron sus primeros pasos en ese cambio de vida y de alimentación que empezó a llevar a cabo.

Raquel, gracias de corazón. Ha sido un verdadero placer tenerte por aquí 😉 .

En fin, que no nos enrollamos más. ¡Os dejamos ya con esta gran caminante!

¡Hola! Me llamo Raquel y hace 2 años y medio me diagnosticaron un Linfoma. No suelo presentarme así pero las creadoras de “Jaque al cáncer” me pidieron hablar sobre esta experiencia con final feliz, así que, allá vamos.

En Febrero de 2014 vi que tenía unos bultos en la zona de las inglés. Lo recuerdo perfectamente. Era un Viernes y me iba a pasar el fin de semana a una casa rural; al salir de la ducha y ponerme las cremas noté esos bultos que nunca antes había sentido. Me alarmé, diría que me alarmé mucho. No soy hipocondríaca, de hecho no sabía ni quién era mi médico de cabecera, pero tan de golpe, tan grandes, tan de repente, …. No sé, algo me decía que aquello no era normal. Así que sin dejar pasar el tiempo, el Lunes pedí una visita urgente. Me atendieron de inmediato y salí de allí con una extraña calma; el médico de familia me dijo que se trataba de una infección y que por eso los ganglios se habían inflamados (primera vez en mi vida que oía que en la ingle teníamos ganglios), que tranquila, que ya se iría. Lo curioso es que en aquel momento no palpó ninguna zona ganglionar más (cuello, axilas, abdomen) algo que luego supe que fue un graso error. Le pedí una analítica o algo más, no sé, yo no tenía ni idea de qué se trataba pero una infección sin dolor y sin fiebre me parecía extraña. Aceptó y me programó una ecografía. De esa prueba ya sí salí muy asustada, a pesar de que el médico era un tipo excepcional, su mirada, su manera de subir el ecógrafo hasta la zona del abdomen, sus palabras al despedirse, … algo me decía que el susto iba a ser gordo. En el informe solicitó una biopsia de los ganglios y a pesar de que el médico de familia no quería hacérmela (“ese tipo es un exagerado” – me dijo) aceptó. De ahí al cirujano, quién antes de biopsiar decidió hacer un TAC para comprobar el tamaño de los ganglios. Y con los resultados del TAC nos volvimos a ver. Yo iba con mi madre y hacía 1 semana justa que había cumplido 35 años. Miró el TAC y nos dijo que, a falta de biopsia que lo confirmara, tenía un Linfoma. Ante nuestras caras de asombro (no había oído jamás hablar de eso) contestó muy amable que era Cáncer Linfático. Y que tranquila. Que con un poco de Quimioterapia eso se curaba. Entonces me mandó a Hematología pero yo estaba en shock y mi madre, mil veces más asustada que yo, se mostró fuerte y firme y me dijo que nos fuéramos y que juntas veríamos qué teníamos que hacer. De nuevo, con calma.

Fue la primera noche de mi vida que no pegué ojo. Ni yo, ni mis padres, ni mi marido, ni mis hermanas. Nos enfrentábamos a esa palabra que tanto miedo da. Tenía Cáncer ¿Qué se hace cuando te dicen que tienes cáncer? Si me lo preguntaran ahora respondería que sigo sin tener ni idea. No sé si es mejor respirar, gritar, llorar, … así que, pasado ese momento que cada uno tiene que vivir como sepa o pueda, hay que poner toda la carne en el asador. Yo hice dos cosas. La primera fue pedir cita urgente para derivación a Hematología. La segunda, visitar al médico que más conozco, mi ginecólogo (al único al que acudo cada año religiosamente) Quería saber a qué se enfrentaban mis óvulos si me tenían que dar quimioterapia (quería preservar mi fertilidad ante esta guerra que se avecinaba) En una semana me habían programado todas las pruebas en el Hospital para confirmar el diagnóstico: la biopsia era clara: Linfoma Folicular. La afectación era seria: tenía todas las zonas ganglionares afectadas (ingles, axila, cuello y mediastino) Había que empezar con Quimioterapia cuanto antes. Tuve suerte porque, mientras me hacía todas las pruebas, tuve tiempo de congelar óvulos (tratamiento de estimulación de por medio) A partir de ahí la guerra es conocida por miles de personas en el mundo, desgraciadamente. En mi caso la primera línea de tratamiento era un combinado de Quimioterapia (durante unos 6 meses) y un Anticuerpo que me administraban de forma intravenosa (durante unos 2 años y medio) No hablamos de qué pasaría si esa línea fallaba (¡y no falló!), pero para tranquilidad de las personas con Linfoma Folicular, sabed que existen más líneas de tratamiento así que, si ésta no funciona, tranquilos, hay opciones y posibilidades para acabar esta guerra con éxito. En la actualidad estoy ¡libre de tratamientos! Me cuesta bastante decir que estoy curada; el folicular es un linfoma que tiende a cronificarse y vivir con la sensación de que pueda volver me resulta inevitable. Por eso, y desde entonces, mi vida gira en torno a un objetivo: Nunca Más 🙂

Casi el día en el que se confirmó el diagnóstico, recibí un precioso regalo de uno de los hombres de mi vida. Mi padre apareció con el libro de una Doctora que me cayó bien nada más leer su nombre: “Mis Recetas Anticáncer” de Odile Fernández ¡Deboré el libro! Me entristeció un poco encontrar muy poquitas referencias a la relación Linfoma-Alimentación (después de ese, he leído muchos otros libros al respecto y sigo esperando una respuesta científica) Tanto es así que asistí a una conferencia de la Doctora Odile y le pregunté directamente. Su respuesta me encantó: “Efectivamente hay muy pocas evidencias científicas que relacionen los cánceres hematológicos (linfomas, leucemias, mielomas) con factores externos como la alimentación, el estrés, el tabaco, … sin embargo, piensa, si te concentras en mantener tu sistema inmunológico fuerte, eso te hará una roca frente al resto de cánceres que sí han demostrado tener una relación directa con dichos factores y, además, te ayudará mucho a superar con éxito tu etapa quimioterapia” Así que dicho y hecho, tenía por delante un mundo precioso que aprender: cómo reforzar mi sistema inmune.

Yo todo lo hice muy poco a poco; pensé que cambiar todos mis hábitos de golpe me estresaría demasiado y haría que abandonara pronto. Por lo tanto, iba leyendo, probando y experimentado al mismo tiempo. Que si ahora un poquito más de especias, un poquito menos de leche de vaca, un poquito más de frutos secos, un poquito menos de carne roja, un poquito más de cocción al vapor, un poquito menos de fritos, un poquito más de legumbres, un poquito menos de azúcar, un poquito más de yoga, un poquito menos de prisa, … y así hasta llevar una alimentación (física y mental) muy limpia, muy saludable y sobre todo, exquisita y para nada aburrida. No sé qué habría pasado si durante el tiempo de tratamiento no hubiera hecho ningún cambio en mis hábitos, pero sí sé que los que hice me permitieron mantener una calidad de vida muy pero que muy aceptable, incluso con la Quimioterapia. No me cansaba demasiado, no sufrió nada mi piel, ni mi hígado, ni mi estómago. El pelo se cayó todito, pero salvando eso, la cantidad de glóbulos rojos, blancos y plaquetas se mantuvieron como auténticos campeones. Era una guerrera con cabeza de culo y fuerza de león.

Lo más interesante de todo esto es que he conseguido mantener todos esos cambios y ya forman parte de mi vida. Y no sólo eso, también de los de mi familia y amigos, algo que me tiene tremendamente orgullosa. No sé si el Linfoma volverá, procuro no pensar demasiado en ello. Lo único que sé es que yo he tomado conciencia de mi cuerpo y que sé cuánto puede sufrir si no lo cuido, así que, amigos, no olvidaros de que tenemos solo una (y debe ser maravillosa) vida. Convertir las acelgas en tu delicatessen favorita depende de ti. Y vale la pena.

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21 comentarios en “RAQUEL, ¿AHORA QUÉ COMES?

  1. Raquel, enhorabuena. Yo empecé el mismo año en mayo con la quimio cada 14 días el tratamiento de un LNH cutáneo de células grandes CD30, agresivo, cutáneo de 9cms innoperable en la pierna y pese a todos esos datos no sabía nada de nada… En la 3° quimio donde se había estancado el “bicho” llegó mi “biblia”…Cambié inmediatamente porque lo ví clarísimo… Efectivamente, sobre linfomas no hay apenas nada, pero lo hice con plena convicción. En la simulación del TAC para la radioterapia (3 quimios en vena después) ya no se apreciaban masas tumorales ( tenía un ganglio inguinal también) es decir, pasé de estancamiento a barrerlo… Sobre lo óvulos, no tuve información y ahora se que un ovario no tiene óvulos (coincide con zona radiada) y me recupero aún de los trastornos de la regla…Pero cambié para siempre y todo lo que me llevó a la enfermedad ya no lo hago…Hago yoga y como ecológico, hasta he entrevistado a Odile (emocionada)… Me tocó con 36 y el 23 cumplo 39…Se que no volverá por las circunstancias anteriores… Un abrazo, amor y buena salud.

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    • Hola Soledad,
      Bonito testimonio en el que nos dejas. Todo esto son ALIENTOS para aquellas personas que anden un poco desesperadas. Ojalá y entre todos podamos ayudar cada vez más.
      Felicidades adelantadas a ese cercano cumpleaños y a seguir cumpliendo así de bien, nos llega hasta aquí ese amor y esa buena salud 😉
      Un gran abrazo. Gracias infinitas por escribirnos y por leernos.
      Feliz día.

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    • Gracias por tu bonita forma de expresar tu experiencia, es de gran valor a las /los que nos enfrentamos ahora a cualquier tipo de cáncer,ver cómo habéis superado la enfermedad nos da una gran ola de aliento de vida.en mi caso tbn quiero no repetir lo que me llevó a que la enfermedad se desarrollara, entre otras cosas,el estrés y las emociones ,pensar demasiado en los demás y olvidarme de mi misma,todo lo llevaba yo para adelante, el entorno familiar ha cambiado, mi marido se marchó un viernes y el miércoles siguiente me dijeron que tenía cáncer, estaba sin trabajo,sin marido,con un piso que pagar y un hijo ,pero rodeada de mi gran familia y amigos ,que me dan cada día lo que otros no supieron y eso me da un chute de adrenalina y tirar para adelante, seguro que con los consejos de la doctora Odile ,Raquel que es un cielo,tú ,jaque al cáncer y otras tantas,saldré victoriosa de esta batalla y ganaré la guerra.un bedazo a tod@s ,sin vosotras no podríamos.😃😃😃😉😉

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      • Hola Tqadani! No lo dudes ni un instante. Saldrás de esto, victoriosa y renovada. Confía, créelo y apuesta todas tus cartas! El pasado pasado es. Y lo que cuenta ahora es el presente: cada día, cada detalle, cada instante… Un abrazo muy fuerte y nunca olvides que aquí estamos y estaremos, cuando sea y para lo que necesites 😉

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