EL SPIRELLI

SPIRELLI

Foto | Nora Zubia @slowandchic

Hoy vamos a intentar que suméis puntos en la sección menaje de vuestras cocinas. Como ya os hemos contado otras veces, desde que nuestro estilo de vida se tornara más saludable, los “aparatucos” que rondan por casa han aumentado o han sido sustituidos por otros.  La Versapers sustituyó al clásico exprimidor de zumos, las sartenes de titanio sustituyeron a las de teflón, los cuchillos de cerámica a los de acero… Incluso en casa de mi socia -que siempre nos lleva la delantera en estos menesteres, gracias a que su señor marido es muy top – tienen ya ollas de cocción lenta, y un hervidor de agua que no deja que el agua alcance temperaturas indeseables… Y, el Spirelli, forma parte de este molón grupito de “aparatucos” en ambas casas.

No penséis que os vamos a hablar de un mega robot de cocina que os va a quitar mucho espacio o de algo con un intríngulis tremendo. Ni tan siquiera de algo que suponga un gran desembolso económico para vuestros bolsillos. Nada de eso. Menos es más muchas veces. Y esta vez así es…

El Spirelli es un cortador de verduras cónico. Corta las verduras en modo juliana. Vamos, dicho de otro modo, las corta de tal manera que consigues una especie de espaguetis más o menos largos y más o menos gruesos. Pero claro, ¡qué espaguetis! ¡de verduras! ¡sanos, sanísimos!

El procedimiento de uso es bien sencillo: introduces la verdura en el Spirelli a modo de sacapuntas y comienzas a girar como si fuera un lápiz y estuvieras sacando punta. Y listo, vas obteniendo poco a poco los espaguetis de verdura. Nosotras lo utilizamos mucho con el calabacín y la zanahoria. Y nos facilita mucho el plan cenas: espaguetis de calabacín (si la verdura cruda no va mucho con vosotros 😉), los pasáis a fuego lento por la sartén, especiándolos como más os guste y pueden ser un buen acompañamiento a tantas cosas… o incluso, mezclándolos con algo, pueden ser un plato único formidable.

En mi casa nos encantan así: un poquitín de aceite de coco en la sartén, le añadimos los espaguetis de calabacín recién cortados, les echamos un chorrito de leche de avena y mucha pimienta negra, comino y un poco de pimentón picante… Y mmm, ¡una delicia! (Si os gustan los sabores arriesgados). La verdad es que dan un juego tremendo.

Nosotras nos hemos hecho con el Spirelli que venden en Conasi, pero imaginamos que se puede conseguir en más sitios.

Si os animáis, contadnos que tal la experiencia. Ojalá sea tan positiva como la nuestra.

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