LA SAL

27 JUNIO

Foto | Nora Zubia @slowandchic

¡Oh sí! Lo confieso. Estamos editando este post y yo no puedo dejar de pensar en mis progenitores, que últimamente le dan un salero al salero importante, jeje, nunca mejor dicho. Con la excusa de su hipotensión. Y en realidad hay que tener cuidado con esta creencia. No pensemos que la sal no es mala del todo y que si tendemos a tener la tensión baja es bueno que consumamos mucha sal. Cierto es que no es tan perjudicial como el azúcar, pero decir que su consumo no nos afecta negativamente son palabras mayores.

Veamos, la sal también es un ingrediente “oculto” y omnipresente en la gran mayoría de la industria alimentaria actual. Al igual que el azúcar está presente en multitud de alimentos, algunos incluso os sorprenderían. Con lo cual, aunque no seamos de salero, sí o sí estamos consumiendo sal día tras día. Si a este consumo, le sumamos el de la hora de cocinar y luego el de la hora del salero, las dosis de sal ingeridas cada día por una persona, son mucho más altas de lo que pensamos. Como punto de partida, hay que tener en cuenta que la OMS recomienda no exceder los 6 gramos de sal al día. Esta cantidad equivaldría a una cucharadita. A partir de ahí, que cada quien haga sus cálculos.

¿Qué efectos negativos tiene el consumo excesivo de sal?

Diferentes estudios han concluido recientemente que abusar de la sal no solo acaba generando hipertensión y con ello un riesgo a sufrir enfermedades del corazón y cerebrovasculares. También puede acabar ocasionando un aumento del riesgo a padecer cáncer gástrico. Y ojo al dato, porque este riesgo se multiplica si sufrimos infección por Helicobacter Pylori, esa dichosa bacteria causante de úlceras en el estómago.

Los últimos datos apuntan que uno de cada seis cánceres de estómago podría evitarse si no sobrepasásemos esa cucharadita de sal al día. Y es que en realidad la media de consumo de sal supera los 8 gramos diarios.

¿Qué podemos hacer para empezar a controlar la sal qué consumimos?

Por supuesto, dar prioridad a los productos frescos en nuestra dieta del día a día, evitando lo más posible el consumo de comida rápida y/o comida envasada y preparada. Controlar la sal con la que cocinemos y, como no, obviar la presencia del salero cuando nos sentemos a comer. Si no lo vemos, tal vez nos olvidemos del asunto 😉

Muy pronto, os hablaremos sobre la sal rosa del Himalaya, la mejor sal que podemos consumir. ¡Atentos caminantes!

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4 comentarios en “LA SAL

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