MAMÁ SE VA A LA GUERRA

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Son las 4 de la tarde. Los niños están en el cole. De fondo suena música de piano y tenemos un té verde calentito esperando a ser disfrutado sorbo a sorbo. Hace un rato nos avisaron que la entrevista ya estaba lista y enviada. Ahora que estamos cómodas y tranquilas es el momento de leerla. Nos lo pensamos un par de minutos…. Cristina nos dijo que había llorado al contestarla y eso nos asusta un poco. Tenemos ya un nudo en la garganta, porque, pensándolo de nuevo, ¿si ella ha llorado?… ¿Qué va a pasar con nosotras? ¡Madre mía! ¡Allá vamos! Activamos el ordenador. Abrimos el correo. Y ahí está, esperando como agua de mayo a que, primero nosotras, y luego vosotros, la leáis.

Respiramos hondo. Empezamos a leer. Se nos ponen los pelos de punta en cuanto leemos la primera frase de la primera respuesta, se nos ponen los ojos llorosos en cuanto terminamos de leer la tercera frase. Lloramos inevitablemente al terminar de leer por completo la primera respuesta. Nos sonamos. Soplamos. Sorbemos un poco de té. Y seguimos. Ya no escuchamos la música de piano. Se percibe allá a lo lejos. Ahora lo que resuena en el ambiente son las palabras de Mamá se va a la guerra. Su tremenda historia. Su tremenda lucha. Su tremenda energía. Su tremenda paciencia. Su tremendo empuje incluso en los peores momentos.

Sí, no es broma. Hoy os traemos una entrevista a la mismísima Mamá se va a la guerra. Ese es su nombre artístico. Comparte una cuenta en Instagram en la que habla de su camino. Una cuenta de esas que sí o sí todos deberíamos seguir. Porque es cierto que la vida no es fácil. Es cierto que todos tenemos piedras en nuestros caminos. Pero las piedras no son todas iguales. Hay unas más pequeñas, otras más grandes. Unas más bonitas, otras más feas. A Mamá se va a la guerra le han tocado muchas y más bien grandes y feas. Pero no se rinde. Y las sortea. Unos días con alegría pese a todo. Otros días con silencios y con lágrimas, porque también se vale estar triste, también se vale caerse y volverse a levantar. Las treguas y los duelos están permitidos. Como ella dice, “los días de bajón son obligados para seguir siendo quien soy”. Y por eso, su cuenta no tiene desperdicio. Te ayuda a valorar más lo que tienes. A ser objetivo y a priorizar. Y entonces, la acabas admirando y queriendo.

Emociones a flor de piel para un lunes cualquiera. O, ¿un lunes especial? Un lunes que suma un día a los 20 meses de una resplandeciente estrella llamada Martina… Casualidades bonitas de la vida. Su orgullo de hija por “la madre que la parió” -perdonen ustedes la expresión, pero es que no hay lugar en este caso para una expresión mejor- retumba hoy ¡y siempre! por aquí abajo. ¿Ya lo percibís? Leed la entrevista, lo haréis, sí o sí…

¿Quién es Mamá se va la guerra?

Mamá se va a la guerra es una mujer a la que un día el cáncer le trunca la vida. Un cáncer que entra por partida doble, atacando a su hija pequeña y 4 meses más tarde intentándolo también con ella. Una mamá que de la noche a la mañana tiene que contarle a su hija de 5 años por qué a su hermana y a mí se nos cae el pelo. Que es un port-a-cath, y porque estamos todo el día vomitando. Le tengo que explicar de cuentos de medicamentos que curan pero que duelen, de bichitos que no se ven y que nos hacen daño por dentro. De cuentos donde las princesas no tienen melena ni vestidos largos, sino más bien batas azules y pañuelo, y cargan con ellas una pesada armadura.

¿Cómo es Mamá se va a la guerra?

Mamá se va a la guerra es extrovertida, risueña, optimista, con ganas de comerse el mundo. Tiene ansias por vivir, se levanta por las mañanas sabiendo que cada día es uno más para celebrar. Y se recuerda a ella misma que querer es poder. De vez en cuando también deja sus lágrimas caer en silencio, se permite días de bajón, son casi obligados para seguir siendo quien es, pero las seca rápido porque sabe que mientras llora la vida pasa y a ella dejarla pasar no le gusta, necesita vivirla.

¿Qué es vivir para Mamá se va a la guerra?

Vivir para mamá se va a la guerra es esto, es escribir, es el olor a café por las mañanas, es la risa de mi hija mayor y el recuerdo de su pequeña. Es tomar decisiones, es afrontar batallas, llorar porque algo duele y reír hasta dolerme la cara, vivir de verdad es simple, pero tenemos la mala costumbre de no saber vivir.

¿Cómo era Cristina antes de ser Mamá se va a la guerra?

Cristina antes de irse a la guerra era como ahora, le apasionan los libros, la música, bailar y como a casi todas las chicas, le apasionan los zapatos (tenía que decirlo). Una chica que lleva su sonrisa como su mejor prenda del día. Con muchos valores y siempre con respeto por todo. El respeto hacia uno mismo es la base para poder respetar a los demás.

¿Qué era vivir para Cristina?

Creo que ahora que sabe lo que es vivir de verdad, solo puede decir que Cristina antes no vivía, Cristina dejaba pasar los días, como algo sin valor. Levantarse, pasear, disfrutar del sol, de su familia, de sus amigos era algo tan normal. Ahora que vive esta segunda vida (la que vives cuando te das cuenta que solo tienes una) aprecias todas y cada una de esas cosas que antes no valoraste. Eso es lo que nos mantiene en vida. Valora todas y cada una de sus partes del cuerpo que antes ni miraba, hasta que tuvo que despedirse de una de ellas. Valora el sol de las mañanas después de meses y meses de paredes grises de hospital. Valora el respirar porque vio de cerca que es tener que hacerlo con ayuda de esas máquinas horribles. Valora TODO de esta vida a cada paso que da.

¿Por qué decides contarle al mundo tu historia a través de IG?

Decido plantarle cara al tabú del cáncer, por suerte cada vez más la gente se conciencia de ello y creo que de esta forma tan humana y tan directa era una buena manera. Decido enseñarle al mundo que, con ganas, carácter, valentía, coraje, pensamientos positivos, se puede. La mente es maravillosa, es capaz de cambiar el efecto de algo, creo firmemente en que atraemos lo que pensamos. Me considero una persona que tiene la capacidad de aprender a convivir con eso que le hace daño (y a daño me refiero a ese dolor que nadie podrá quitar jamás) porque hay cosas que no se superan nunca, solo se aprende a convivir con ellas, con esa ausencia, ese dolor que con el tiempo va menguando. Eso quise mostrarle al mundo, que la vida es corta, que el tiempo pasa, y que pasa incluso para mí.

¿Cómo te sientes ahora que sabes que el “bicho ha muerto”?

Nunca tienes la certeza al 100%100 que se haya muerto para siempre, lo quiero creer así, pero a veces me invade la realidad de esta enfermedad y pienso, quieto ahí, no serás capaz de dar ni un solo paso más. Jugaste tus cartas y perdiste, fin. Y esa sensación, esta experiencia con el cáncer es la que hace que viva el día a día como si no hubiera un mañana. Que hoy es hoy y mañana para mi queda lejos.

¿Cuáles han sido tus imprescindibles en tu proceso de curación?

A nivel físico hago mucho más deporte desde que supe que estaba enferma, coger la bicicleta, salir a correr, nadar, hacer yoga. Sentirme activa me iba genial. Sentirse viva da vida.

Y a nivel emocional nunca jamás, deje que el cáncer borrara mi sonrisa, era mi escudo, era el mejor ataque hacia él. Me di cuenta también que lo que pensaran las personas de mi alrededor me influía mucho, ellos veían en mí esas sonrisas y ellos sonreían conmigo, y eso alargaba mis días. No quería el factor pena, creo que no ayuda en nada. Odiaba la sensación de lastima, la cargaba conmigo y no me hacía bien. Yo repartía sonrisas y me llegaban estas mismas. Y eso es la mejor medicina.

¿Qué le aconsejarías a alguien que esté viviendo algo similar?

Le diría que el cáncer no es de color rosa, ni amarillo ni de tantos otros colores alegres con el que nos lo “visten”.  El cáncer es jodido, mucho, y cierto es que solo lo sabe el que lo pasa y de las personas a la que les toca vivirlo todo esto de cerca. Pero si algo aprendí es que Sí se le puede ganar, que la actitud señores es media batalla ganada, y que se levanten todas las mañanas repitiéndose: ¡yo puedo!

¿Algún mensaje que quieras hacerles llegar a quien lea esta entrevista, esté sano, esté enfermo?

“Vivir, pero vivir bien. Es más importante la calidad de vida que vayan a tener que el tiempo que vayan a vivir.”

Y por último y con vuestro permiso, quiero agradecer a todo el mundo que ha formado parte de esta guerra, de esta lucha insaciable por mi victoria.  Porque esta es mía, pero también es un poco de todas y cada una de esas personas que hoy están en el campo de batalla y para aquellas que se quedaron en mitad de la guerra. Pero sobre todo esto va por vosotras mis pequeñas, a ti Lucía que me das la vida y a tu hermana Martina porque le debo esa que ella no pudo vivir. GRACIAS.

Mamá se va a la guerra ha sido un auténtico honor y placer tenerte por aquí. Te admiramos y queremos. Con mucho fundamento. Nos quitamos el sombrero y te estamos eternamente agradecidas. No solo por aceptar ser invitada en Jaque, sino también por la generosidad que día tras día demuestras en tu cuenta. Seguro que tu ejemplo puede ayudar a muchas personas con piedras iguales o más o menos bonitas en sus caminos.

¡Adelante VALIENTE CAMINANTE! y, hasta pronto ;).

 

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11 comentarios en “MAMÁ SE VA A LA GUERRA

  1. Que bonita y triste experiencia, bonita porque es una campeona,y triste…. También me he emocionado y llorado,porque a pesar de estar tbn batallando contra este bicho,para nada me ha golpeado como a ella.Su fortaleza,su testimonio,ver como sale adelante, y como jaque comparte todo esto,me da una patada para seguir adelante,gracias por vuestro tiempo,y ánimo a tod@s los que estamos en esa guerra de la que tenemos que salir victoriosos.😃😃

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    • Hola Tqadani! Nos alegra que te haya gustado, que te hayas emocionado y hasta que hayas llorado… A veces es muy necesario exteriorizar los sentimientos así 😉 Y como no, nos encanta que te motivemos cada día con las publicaciones…. de eso se trata esto, de AYUDAROS! Venga caminante, a por todas!! Un fuerte abrazo.

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  2. Cristina es impresionante, una persona con la actitud correcta ante la vida. La admiro muchísimo, es un ejemplo a seguir. Gracias por realizar esta entrevista. 🙏🏼 Gracias Cristina por darnos cada día una dosis de realismo.
    Un abrazo como bien se dice… de los que curan 😜

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  3. Cuando leo o veo a mi alrededor historias como la de Cristina pienso que nos quejamos de vicio, a veces. Es una valiente con mayúsculas, y merece que la vida le devuelva con creces lo que le ha quitado. Un abrazo, a ella por su fuerza y a vosotros por vuestra labor.

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  4. Cristina es una luchadora, que bien que haya personas así, que bien que haya personas que nos enseñen a valorar mas la vida, porque no valoramos lo que tenemos, queremos aun más, muchas gracias Cristina y mucha fuerza para seguir adelante y a vosotros tambien muchas gracias por vuestra labor que también ayudáis mucho. ♡

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    • Así es Casandra. Cristina es el ejemplo perfecto de que la mayoría de veces nos quejamos de vicio. Valoremos siempre lo que tenemos y seamos felices. Gracias a ti también! Por pasarte por aquí y por tu comentario. Vuestras palabras valen oro 😉 Feliz viernes y un abrazo.

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  5. Pingback: LA RESILIENCIA | Jaque al Cáncer

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