MAMÁ SE VA A LA GUERRA

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Son las 4 de la tarde. Los niños están en el cole. De fondo suena música de piano y tenemos un té verde calentito esperando a ser disfrutado sorbo a sorbo. Hace un rato nos avisaron que la entrevista ya estaba lista y enviada. Ahora que estamos cómodas y tranquilas es el momento de leerla. Nos lo pensamos un par de minutos…. Cristina nos dijo que había llorado al contestarla y eso nos asusta un poco. Tenemos ya un nudo en la garganta, porque, pensándolo de nuevo, ¿si ella ha llorado?… ¿Qué va a pasar con nosotras? ¡Madre mía! ¡Allá vamos! Activamos el ordenador. Abrimos el correo. Y ahí está, esperando como agua de mayo a que, primero nosotras, y luego vosotros, la leáis.

Respiramos hondo. Empezamos a leer. Se nos ponen los pelos de punta en cuanto leemos la primera frase de la primera respuesta, se nos ponen los ojos llorosos en cuanto terminamos de leer la tercera frase. Lloramos inevitablemente al terminar de leer por completo la primera respuesta. Nos sonamos. Soplamos. Sorbemos un poco de té. Y seguimos. Ya no escuchamos la música de piano. Se percibe allá a lo lejos. Ahora lo que resuena en el ambiente son las palabras de Mamá se va a la guerra. Su tremenda historia. Su tremenda lucha. Su tremenda energía. Su tremenda paciencia. Su tremendo empuje incluso en los peores momentos.

Sí, no es broma. Hoy os traemos una entrevista a la mismísima Mamá se va a la guerra. Sigue leyendo