LA SANDÍA

LA SANDIA

Foto | Nora Zubia @slowandchic

Con estos calores parece que las ganas de consumir cosas fresquitas apetecen más que nunca, ¿verdad? La fruta figura en la lista de esas cosas frescas que nuestro paladar admite mejor cuando el calor aprieta… ¡Qué suerte tenemos pues! El verano implica una buena variedad de frutas frescas. Y una de ellas es… ¡la sandía!

La sandía refresca. Pero también aporta un sinfín de cosas buenas para nuestra salud. Si a estas dos premisas le sumamos lo sabrosa y lo económica que es, la conclusión es tajante: amigos caminantes, ¡todos a consumir sandía a la de ya! 😊. Es ideal sola, con limón – ¡sí, sí! ¡probadla así! -, en zumos, en gazpachos, incluso en ensaladas o como ingrediente estrella de unos ricos y sanos polos helados de frutas.

Y ahora, al grano.

¿En qué es especialmente rica la sandía? Sigue leyendo

LA ANGIOGÉNESIS

16 mayo

Foto | Nora Zubia @slowandchic

Ya ha pasado un tiempo desde que os habláramos en el post Entorno procáncer versus entorno anticáncer de esos once factores que ayudaban a que nuestro organismo tendiese hacia una cosa o hacia otra. De hecho, hemos ido dedicando un post a muchos de esos factores. Hoy, trataremos otro más.

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SISTEMA INMUNE

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Foto | Rodrigo Gutiérrez

Tal y como veíamos en el post titulado “entorno procáncer versus entorno anticáncer”, este es uno de los factores que pueden propiciar ese odiado entorno procáncer. Vamos a explicar lo que esto significa para que todos entendamos su verdadera importancia.

Imaginemos por un momento que nuestro sistema inmune es como un ejército preparado para defendernos de posibles agresiones que pueden atacar a nuestro organismo: virus, bacterias, tóxicos etc. Cuanto más fuerte y preparado esté este ejército, mejor nos defenderá ¿acaso no? Pues contra el cáncer también nos defiende. Nos defiende para evitar su aparición, pero también nos defiende durante la enfermedad. Lo que significa, que aunque nos diagnostiquen cáncer, la importancia de tenerlo fuerte sigue siendo la misma. Nos ayudará a frenar su extensión, a frenar metástasis, a mantener a los tumores dormidos, a eliminar restos de actividad tumoral residual e incluso a sobrellevar mejor los tratamientos de quimio o radio.

Debemos tener siempre muy presente que las células cancerígenas harán lo imposible por “lastimar” a nuestro sistema inmune. ¿Cómo lo pueden conseguir? Liberando unos inmunopresores que acaban por inactivar el sistema inmune llegando incluso a bloquearlo.

Así pues, la conclusión a la que llegamos es tan clara como rotunda: el cáncer se desarrolla mayormente en personas cuyo sistema inmune está deprimido.

La pregunta del millón, ¿de qué depende qué nuestro sistema inmune esté débil o fuerte? Enumeramos a continuación los factores que lo tornan de un modo o de otro.

Sistema inmune deprimido:

  • Consumir grasas, azúcares y alimentos procesados de manera habitual.
  • Padecer estrés en nuestro día a día.
  • Sufrir sentimientos negativos constantemente (incertidumbre, tristeza, angustia, rencor…).
  • Soportar un aislamiento social importante.

Sistema inmune fuerte:

  • Alimentarnos de una manera sana y natural normalmente. (A lo largo del blog os iremos enseñando lo que esto significa: fruta, verdura, semillas, frutos secos, pescado azul, legumbres).
  • Estar en paz, calma y serenidad el mayor tiempo posible.
  • Experimentar sentimientos positivos habitualmente (alegría, buen talante, empatía…).
  • Practicar la meditación.
  • Realizar ejercicio físico.
  • Sentirnos queridos y apoyados por nuestros seres queridos.

Sabemos que la teoría es fácil, pero no la práctica. Pero todos hemos empezado de cero en algún momento, y, paso a paso, todo se puede ir consiguiendo. Nuestra propia experiencia personal habla. Creednos, y, ¡a por ello! 🙂