UN RATITO CON ALICIA

ALICIA2

Comienza al fin la nueva temporada de invitados en Jaque. ¡¡¡Viva!!! Damos el pistoletazo de salida con una INVITADA en mayúsculas. Esposa, hija, hermana, amiga… Y MADRE. Madre de un pequeño caminante. Un pequeño caminante al que ya tenéis el gusto de conocer la gran mayoría. Sí, Alicia es la madre de Pablo. Y hoy nos visita en Jaque con el fin de alentar a padres y madres que estén pasando por lo mismo y con el fin de contarnos un poco los comienzos de su complicado camino. Tener conocimiento de estos inicios puede llegar a ayudar a alguien en algún momento… (***Padres y madres de niños sanos: Enfocad esta entrevista desde un punto de vista informativo. Que sume puntos. Que os ayude. No la enfoquéis en romperos la cabeza pensando cosas raras… o buscando cosas que no hay en vuestros hijos sanos. Sed objetivos. Y tranquilidad, ante todo).

Alicia es pura intuición. Es además decidida y valiente. Una luchadora nata. Siempre lo ha sido. Sin “peros”. Desde mayo esa garra ha crecido aún más. En septiembre tuvo que compaginar la primera gran sesión de quimio de Pablete con el nacimiento de su segundo retoño – “mi coseja”, como le dice su orgulloso hermano mayor-… Casi nada, ¡eh!

Evidentemente, ha habido momentos terribles, de shock, de lágrimas, de incertidumbre, de pavor… Pero Alicia ha sabido salir a flote. Pablo y su bendita visión de la felicidad tienen mucho que ver… y el apoyo de su familia (¡esa tía como mola se merece una olaaa!) y amigos también. Aunque, cuidado, ¡qué los méritos de Alicia son propios también! :=)

La hemos entrevistado y este post es el resultado de dicha entrevista.

Sin más preámbulos, ¿listos para pasar un ratito con Alicia?:

¿Quién es Alicia? Cuéntanos brevemente quién eres, a qué te dedicas, dónde vives, etc.

Soy podóloga, vivo en Móstoles (Madrid), y tengo dos hijos, uno de 10 años y otro de 5 meses.

¿Cómo te das cuenta de qué a Pablo, tu hijo mayor, le pasa algo qué no es normal? ¿Cuáles eran sus síntomas? Ante estos síntomas, ¿qué hiciste?

Pablo empezó diciéndome que a veces estaba en clase y bajaba la cabeza y se le nublaba la vista. Por eso le llevé al médico una primera vez. Me dijeron que eso era debido a una contractura y le estuve llevando una temporada al fisio. El fisio no obstante me decía que bueno, que podía tener un poco contracturada la zona pero que a él no le parecía que fuera como para sentir eso que Pablo apuntaba… Entonces, le llevé al hospital… porque además se empezó a quejar cada vez más de un dolor en el cuello. Le valoraron y me dijeron que la valoración era normal y que bueno, que por si acaso le programaban una cita para el neurólogo para dentro de dos meses. El caso es que a Pablo cada vez le dolía más y más el cuello. Así que un día le volví a llevar a urgencias en Móstoles, justo además después de que la madre de un niño me comentara que en un cumple jugando había tenido que descansar un rato porque se había mareado. En esa ocasión me dijeron que eran “llamadas de atención” -puntualizamos que Alicia estaba embarazada en aquel momento-, que lo que Pablo necesitaba era una consulta con un psicólogo. Al día siguiente Pablo empezó a vomitar y lo hacía de una manera rara… como muy fuerte y de golpe…. No era normal….

Pese al último diagnóstico que te dieron en urgencias, tu seguías intuyendo que algo pasaba, ¿verdad? ¿Por eso decidiste acercarte al Hospital Niño Jesús? ¿Por qué apostaste por ese hospital?

Hombre, es que yo sabía que no eran “llamadas de atención” porque Pablo nunca había tenido muestras de este tipo. Pero claro, me vieron embarazada y pensaron que al estar yo embarazada que pudiera tener celos… pero al revés, Pablo siempre se mostró encantado ante mi nuevo embarazo. Además, que él ya tenía otro hermano por parte de padre y nunca había mostrado celos ni nada… Entonces, como os decía, al día siguiente de haber ido al hospital de Móstoles, cuando ya también había empezado a vomitar, estaba yo hablando por teléfono con una amiga, mi amiga Laura, y le comenté que estaba preocupada. Le conté lo que le pasaba a Pablo y lo que me habían dicho de las llamadas de atención, pero que a mi no me sonaba bien y entonces me dijo “oye, ¿por qué no te acercas al Niño Jesús?”. Entonces colgué y le dije a mi marido “nos vamos al Niño Jesús”. Le avisé también al padre de Pablo. Y este fue el motivo de que acabásemos en el Niño Jesús. Allí ya nos escucharon atentamente y le hicieron todo tipo de pruebas. Finalmente, nos dieron el diagnóstico: Pablo tenía un tumor cerebral.

Sabemos que desde el momento en el que os dan aquel diagnóstico, vuestra vida da un vuelco. Ahora, ya con un poco de distancia… ¿hay algo que hicieras en aquellos comienzos que te ayudara especialmente?

¿Qué me ayudó en esos momentos?  ¡Buff! Es muy complicado, porque estás tan mal al principio…. y vas tirando de algún orfidal… Pero bueno, quizás lo que más me ayudó es que desde el principio se acercaran a mí personas positivas. A las personas que se acercan diciéndote “ay cuanto lo siento, madre mía, pobrecillo…” etc. etc es mejor frenarlas y no dejarles hueco en tu vida. Esa negatividad y ese dramatismo no ayudan porque, bastante mal ya estás tú, para que encima se acerque gente a ti compadeciéndote. Además, es que este tipo de personas muchas veces parece que dan por hecho que Pablo no fuera a salir adelante. Entonces, lo que más te ayuda en esos momentos es rodearte de gente positiva que te de fuerza. Es crucial escoger bien la gente con la que estás porque, o te ayudan a levantarte, o terminan de hundirte.

¿Cómo reaccionó Pablo cuándo le contasteis que durante algún tiempo cambiaríais el cole por el hospital? ¿Cómo lo enfocasteis? ¿Os dieron alguna pauta en el Hospital para hacerlo?

Al principio de todo le decíamos que le tenían que operar, porque tenía una inflamación, como una especie de granito y tal… pero luego ya nos recomendó el oncólogo que era mejor que le dijéramos la verdad porque sino él iba a empezar el tratamiento, otros niños iban a hablar de la palabra “cáncer” y él se iba a dar cuenta de lo que sucedía en realidad. Y si no se lo contábamos, no iba a confiar luego en nosotros. Entonces, se lo contamos. Le dijimos que tenía un tumor y que se lo iban a quitar y que luego tenían que darle un tratamiento, para que no le volviera a salir. Tanto el médico como nosotros le explicamos lo que iba a durar, los pasos a seguir, las pruebas, etc. Y él la verdad que es tan bueno que todo le parecía bien… ¿Qué no voy al cole? Pues no voy al cole y punto. Sin más. Viene un profesor a casa o al hospital y él se adapta perfectamente… En ese sentido nos lo ha puesto muy fácil porque como no se queja de nada, no protesta y todo le parece bien, pues no hemos tenido nunca que lidiar con cosas del tipo “ay, que no quiero ir al hospital, que yo quiero ir al cole…” La verdad es que si, un diez por Pablo.

¿Preparasteis el “cuerpo de Pablo” antes de comenzar con la quimio? ¿Cómo?

Antes de la quimio le di unos jarabes (Vibracell) y probióticos para aumentar las defensas. Luego durante la quimio, tenía unas pautas de alimentación que queríamos seguir… pero como con la quimio y la radio se revuelven tanto y vomitan todo y no quieren comer… Al final, en esos momentos, les acabas dando lo que más les apetece. Imagino que con un adulto esto es completamente diferente. Eso sí, después del tratamiento si que apuntaremos hacia una alimentación cada vez más saludable, poco a poco…

Desde que esta historia comenzara, ¿qué te da impulso cada mañana? ¿Qué cosas te hacen ir tirando más del carro?

Pues tus hijos. Verles bien, que estén felices… aunque tu por dentro estás hecha trizas y te tirarías el día llorando… Pero solo pensar que tienes que hacerlo por Pablo, que tiene que verte con la mejor de tus sonrisas, que tienes que estar tú bien para poder cuidar de él, ya te acabas levantando. Esto es lo que más impulso te da. Mucha gente te dice que “como puedes tener tanta fuerza” y yo siempre respondo que “no sabes lo fuerte que eres hasta que no te queda más remedio”. Cuando es cuestión de un hijo, sacas fuerzas de donde no las tienes.

¿Cómo va la “hucha de Pablete”? 😉 Cuenta a nuestros seguidores en que consiste. ¿Y su proyecto de agendas?

Siempre que vamos al hospital hay voluntarios de Cris contra el cáncer, o vendiendo agendas, o haciendo socios… Mi marido y yo un día nos hicimos socios y Pablo dijo que como su único ingreso era lo que se recolecta en propinas en una hucha que yo tengo en la Clínica de Podología (esas propinas son siempre para él) pues que él iba a donar ese dinero para poder curar a otros niños y ayudar a investigar.  Así que llamé a Cris contra el cáncer para pedir una hucha y hemos cambiado la hucha de las propinas por la hucha de Cris. Tenemos otra en casa… Viendo lo que veo en el hospital y todos los niños que hay enfermos… te das cuenta de lo importante que es la investigación y colaborar con ella… Tras esto, decidí compartir la idea de la hucha en Facebook para animar a la gente a que vayan llenando huchas y luego lo donen a Cris contra el cáncer por ejemplo. Lo importante ya no es solo la donación en sí, sino el trabajo de concienciación que puede resultar de este gesto: cada vez que metas una moneda en tu hucha, estarás pensando en el fin de esa moneda… ¡Cuánta más investigación haya, mejores tratamientos habrá y mejores resultados obtendremos!

Lo de las agendas lo tiene un poco parado… En uno de sus muchos ingresos y aislamientos decidió que él iba a hacer sus propias agendas y que las iba a vender y lo que sacase lo iba a meter a la hucha también 😉.

¿Algún consejo qué dieras dar a cualquier madre o padre qué esté atravesando por algo parecido?

Es muy complicado… es tremendamente duro y difícil, no solo por tu propio hijo, sino por todo lo que ves alrededor. Pero bueno, hay que seguir, hay que tirar para adelante e intentar hacérselo a ellos lo más fácil posible y que se sientan bien. El consejo que daría sería lo que ya comenté antes, que hay que rodearse de gente positiva, y que se aferren a aquello en lo que crean… porque definitivamente en momentos así, te tienes que aferrar a algo. Pero repito, lo más importante creo que es estar cerca de personas positivas, personas que vean clarísimas esas posibilidades que tiene Pablo de salir de esta.

Alicia, estamos seguras que dentro de un tiempo volverás por aquí para contarnos lo bien que van las cosas después de aquel atolladero. No lo dudes nunca. ¡¡¡Pablo sabe sortear bien las piedras del camino!!! Sigue llenándolo de luz cada día. Pero también cuídate y mímate, y llora, grita y corre siempre que lo necesites … para después volver a la carga con tu rotunda intuición y tu fuerza tan característica.

GRACIAS hasta el infinito y más allá por esto y por tanto más. GRACIAS por querer compartir con nuestros seguidores esta entrevista con el único fin de poder ayudar a alguien. Lo sabes, ¡os queremos!

Caminantes, si tras leer esto os apetece contribuir con la causa de la investigación en el cáncer infantil, os recordamos aquí algunas maneras que tenéis de hacerlo:

http://jaquealcancer.tictail.com/product/adas (¡¡¡Últimas unidades. 3 euros de donación con cada compra!!!)

http://www.asociacionpablougarte.es/

http://criscancer.org/es/

https://elsuenodevicky.com/

 

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2 comentarios en “UN RATITO CON ALICIA

  1. Alicia eres una BÁRBARA, habiendo pasado un poquito por ahí, como hija, siempre admiré y lloré por mi madre, sus miedos sobrepasaban a los míos, con creces. Pablito no es menos guerrero que tú y le va a ir GENIAL, muchos muchos rayos energéticos para los dos 💪😘💪

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  2. Pingback: Noticias: La inmunoterapia revoluciona la lucha contra el cáncer infantil | Jaque al Cáncer

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