LOS DESODORANTES

27 enero

Foto | Nora Zubia @slowandchic

*Post actualizado en Marzo 2019

Nos han llegado rumores de que queríais un post dedicado a los desodorantes. Como vuestros deseos son órdenes, aquí tenéis el post al respecto :).

¿Sabíais qué la piel es el órgano más grande qué tenemos? ¿Y sabíais qué es permeable? Pues sí: a través de la piel pueden penetrar sustancias tóxicas que desgraciadamente luego pueden acabar en nuestro torrente sanguíneo. ¿Y cómo pueden penetrar estas sustancias en nuestra piel? De muchos modos, la cosmética se lleva la palma… y los desodorantes bien podrían encabezar la lista.

¿En qué nos deberíamos de fijar al comprar un desodorante?

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LAS ALGAS

25 ENERO

Foto | Nora Zubia @noriisima

Os voy a confesar algo que prácticamente nadie sabe porque son de esas cosas que uno se suele guardar para uno mismo. Soy bastante escrupulosa con determinadas cosas. Por ejemplo, con las toallas de los baños ajenos. Incluso en las casas de mis mejores amigas intento secarme con papel, o, en su defecto, al aire. Son de esas manías que una no puede evitar. Y ojo, no porque las toallas de mis amigas estén sucias :), sino porque a una le salen esos ramalazos y… ¡qué se le va a hacer! De niña, creo que lo era aún más. En eso salí a mi madre, no a mi padre. Aún recuerdo tardes de playa con mi hermana y mis primas, escapando de mi padre que se dedicaba a colocarse algas en la cabeza cual sombreros estrafalarios para luego intentar hacer lo mismo en nuestras cabezas. A mí –bueno, y creo que a las demás también- nos daba aquello un asco tremendo… Sigue leyendo

SEMILLAS DE LINO O LINAZA

20 ENERO

Foto | Nora Zubia @noriisima

Os confesamos una cosa. Nunca hubiéramos imaginado que unos alimentos con un físico tan insignificante pudieran tener tantas propiedades beneficiosas para la salud. Estamos efectivamente hablando de las semillas. Es probable que a más de uno ya no os sorprenda esto, pues últimamente su consumo se ha puesto más de moda que nunca. Y sin embargo, ya nuestros amigos los egipcios sabían de su maravilloso poder nutritivo

Existen muchas clases de semillas. Poco a poco iremos dedicando posts a hablaros de cada una de ellas. Hoy le toca el turno a las semillas de lino o linaza.

Estas semillas pueden ser de color dorado o de color marrón. Están cargadas de fantásticas propiedades: Sigue leyendo

EL ACEITE DE OLIVA VIRGEN

30 DIC

Foto | Nora Zubia @noriisima

Hay aceites y aceites. Pero no todos son válidos. El que más y el que menos sabe que el de girasol, el de palma, el de colza, el de soja… son malos. Sin embargo, no todo en torno al aceite está bien claro. Y, de hecho, existe la falsa creencia popular que apunta a que el aceite de oliva, así, a secas, es bueno por narices. Incorrecto amigos. Nada más lejos de la realidad. (Muchos tendréis la boca abierta, así se me quedó a mí cuando supe lo que a continuación os vamos a contar).

El aceite de oliva es un aceite vegetal que se extrae del fruto del olivo, es decir, de la aceituna u oliva. El proceso de obtención de aceite es el siguiente: se rompen y se muelen las olivas, de ahí se extrae una pasta y de esa pasta nace el aceite. Lo ideal para nuestra salud es que esa extracción siempre sea por prensión, y si es en frío, ¡tanto mejor! Pero, en la actualidad existen cuatro tipos de aceite de oliva:

  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE).
  • Aceite de oliva virgen.
  • Aceite de lampate. Es del que obtenemos el famosísimo aceite de oliva, a secas, que en realidad ¡¡es refinado!!
  • Aceite de orujo: es un subproducto de los anteriores y del que obtenemos el aceite de orujo de oliva.

Adivina, adivinanza… ¿Cuáles son realmente aptos para el consumo de las personas? ¡Sólo los dos primeros! Sigue leyendo

LA CARNE

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Foto | Nora Zubia @noriisima

Sí, somos conscientes de ello: tal vez muchos al ver de qué trata el post de hoy y ver que está encuadrado en la categoría de alimentos prohibidos os echéis las manos a la cabeza y penséis, otras pesadas más con lo de la carne, y ni tan siquiera os asoméis a la web para leerlo. Pero no por ello podíamos dejar de hablar de un tema tan importante tanto para prevenir la enfermedad como para acatarla. Y no, no es una moda. No es ir de “guays” tampoco. Mucho antes de que la OMS publicara aquel polémico informe que generó tantas reacciones y protestas, ya se sabía del poco favor que las personas nos hacemos a nosotras mismas consumiendo carne día sí día también. El asunto ha sido más que estudiado: el consumo de grandes cantidades de carne roja se ha asociado a un incremento en la posibilidad de sufrir cáncer, especialmente colorrectal, de esófago, de estómago, de próstata, de vejiga y de mama. Nos guste más, nos guste menos, el dato está ahí.

Ahondemos en el tema.

Por un lado, pensemos en la dieta qué hemos estado llevando durante años… ¿Cuánta carne a la semana consumimos? ¿Y al día? Y es que como todo, el problema no es consumir carne de vez en cuando, sino consumir carne casi a todas horas, en comidas, en cenas ¡e incluso en desayunos! Y encima, en muchas ocasiones, carne de poca calidad: ¿alguna vez al freír un filete éste os ha soltado una especie de espumilla?.. A mí sí, más de una vez. ¿Y sabéis qué es en realidad esa espumilla? Pues hormonas, antibióticos, toxinas, etc. del animal en cuestión. Vamos, dicho de otro modo, carne de muy mala calidad.

Por otro lado, tenemos que recordar que no somos animales carnívoros. Ni nuestra mandíbula, ni nuestros dientes, ni nuestro intestino son como los de los animales carnívoros. ¿Alguna vez os lo habíais planteado? No estamos preparados para asimilar y digerir la carne. Nuestro intestino es tan largo que tardamos una eternidad en desechar las proteínas cárnicas que comemos. Y esto, no puede ser bueno. Debemos asumir que somos animales omnívoros y que nuestra prioridad ha de ser la fruta y la verdura.

¿Qué es lo más destacable de la carne?:

  • Es rica en grasas saturadas y grasas trans. Grasas no saludables y asociadas con un mayor riesgo de sufrir cáncer.
  • Es tremendamente pobre en fibra. Y esto ya sabemos lo que significa, causa además de que aumente el riesgo de padecer cáncer de colon.
  • Es rica en tóxicos: pesticidas (contenido incluso mayor que en los vegetales), hormonas (utilizadas para incrementar el crecimiento de los animales) y restos de antibióticos (utilizados cuando el animal se encuentra enfermo).
  • Es inflamatoria. Ya sabemos que debemos tener mucho cuidado con los alimentos que producen inflamación porque las células cancerígenas se desenvuelven como pez en el agua en zonas inflamadas. ¿Por qué la carne es inflamatoria? Pues porque los animales suelen estar alimentados por piensos ricos en omega 6, sustancia muy inflamatoria de la que en otro post hablaremos largo y tendido.
  • Está cargada de conservantes, entre los que destacan los nitritos y los nitratos. La industria utiliza estas sustancias para disfrazar el semblante que se le queda a la carne tras matar al animal: en cuanto empiezan a pasar los días, se empieza a pudrir y su aspecto se torna medio gris medio verde y así, nadie daría un duro por ella. Sin embargo mediante todas estas sustancias consiguen «poner guapa» a la carne, con un semblante rojo que invita a su compra. El problema es que tanto los nitritos como los nitratos son potentes cancerígenos.
  • Está envasada casi siempre en plásticos que desprenden sustancias tóxicas. El bisfenol A, que está ligado con el cáncer de mama y de próstata, es uno de ellos.
  • Cuando la freímos o la preparamos a la brasa desprende sustancias cancerígenas.

¿Qué sería lo ideal?

  • Si tengo cáncer, restringir el consumo cárnico al máximo.
  • Si no tengo cáncer, consumiré carne de forma ocasional –una vez por semana-, intentando elegir las carnes menos grasas: pollo, pavo, conejo y si pudieran ser ecológicas tanto mejor. ¿A qué nos referimos con ecológicas? A animales que han sido criados en libertad y alimentados de una manera natural. Evitaré a toda costa las vísceras (hígado, riñones, sangre) pues es donde se acumulan más tóxicos, y los ahumados.