PRECAUCIONES A LA HORA DE TOMAR EL SOL

TOMAR EL SOL

Foto | Nora Zubia @slowandchic

Como anillo al dedo nos viene este post, ya inmersos en plena época estival y con una ola de calor acechando 😉.

El sol. Ya os lo hemos dicho muchísimas veces: nuestro cuerpo necesita del sol. Suma puntos en nuestro estilo de vida saludable, siempre y cuando, tengamos en cuenta una serie de precauciones básicas… precauciones que además deberíamos cumplir a rajatabla. De lo contrario, algo que a priori es positivo puede tornarse en un peligroso factor de riesgo.

Pero, comencemos por el principio. ¿Por qué necesitamos sol? Resumiendo, podemos decir, porque el sol le ayuda a nuestro organismo a sintetizar la vitamina D. Y esta vitamina es elemental para nuestra buena salud. En este post os hablábamos largo y tendido sobre ella, sobre los problemas que se podrían generar si tuviésemos un déficit de vitamina D, etc., etc.

Sin embargo, pese a todo esto, “el todo vale” a la hora de darnos baños de sol, puede pasarnos factura. Y podrían llegar a ser facturas lamentables. Lo sabéis, lo sabemos… el cáncer de piel existe, los melanomas están ahí y no, no son unos buenos compañeros de camino. Por eso, mejor prevenir que lamentar. Y por eso, hay que tener muy claro también que no todos los rayos solares son iguales:

  • Rayos infrarrojos. Son los rayos que producen calor.
  • Rayos ultravioletas. Son los rayos que no producen calor, pero si pueden ocasionar quemaduras solares, envejecimiento prematuro de la piel, cataratas y, cáncer cutáneo.

***La melanina nos ayuda a protegernos frente a estos últimos, los famosos rayos UV. Pero no todos tenemos la misma cantidad de esta sustancia. Generalmente, las personas de piel clara, o rubias, o pelirrojas, o con ojos verdes o azules, poseen menos cantidad, de ahí que necesiten unos cuidados de piel mayores.

Aunque todos debemos cuidar muchísimo nuestra piel al tomar el sol, existen grupos de personas en las que estos cuidados deben ser más minuciosos aún:

  • Los bebés y los niños (no tienen desarrollado por completo su sistema de termorregulación).
  • Los ancianos.
  • Las embarazadas.
  • Las personas enfermas o que han estado enfermas.

¿Qué debemos evitar cuándo nos demos baños de sol?

  • Exposiciones prolongadas al sol.
  • Exposiciones al sol entre las 11 am. y las 17 pm. (La hora ideal para tomar el sol es a primera hora de la mañana).
  • Exposiciones NO graduales. Es decir, debemos apostar por las exposiciones graduales: el primer día que tomemos el sol estar un ratito, el segundo día un ratito más y así sucesivamente, iremos evolucionando y prolongando nuestras exposiciones.
  • Exposiciones SIN protección solar. Cuidad vuestra piel con productos de calidad desde el primer día. Apostad por cremas buenas con factor de protección. Antes de salir de casa ya debemos aplicarlas. Y repetiremos la operación a lo largo de nuestras exposiciones al sol tantas veces como sea necesario. ¡Ojo al dato! El hecho de utilizar cremas con altísimos factores de protección o resistentes al agua no nos exime de estarnos echando protección continuamente. Es más, es preferible, utilizar menos factor de protección. Normalmente, los índices más altos de protección solar vienen más cargados de químicos y elementos poco deseables para nuestra piel….
  • Perfumes o productos cutáneos que sean fotosensibles cuando nos exponemos al sol. Algunos medicamentos -como los citostáticos- pueden causar fotosensibilidad. En estos casos, consultad bien con nuestro médico antes de exponeros al sol.
  • Quemaduras solares.
  • Golpes de calor. Suelen presentarse en lugares en donde además de hacer mucho calor, hay unos niveles altos de humedad. En esos sitios no suele ser necesaria la exposición directa al sol, ¡nunca! También pueden llegarse a dar en lugares cerrados. Para evitarlos, es aconsejable: huir de las aglomeraciones, comer comedidamente, aumentar la ingesta continua de líquidos, evitar bebidas alcohólicas o azucaradas, ducharse siempre con agua templada, tirando a fresca, utilizar ropa holgada, descansar en la sombra con frecuencia y exponerse al sol el mínimo tiempo posible.

Otros consejos:

  • Cuidemos e hidratemos nuestros labios. También son importantes y tremendamente delicados.
  • Utilicemos gafas de sol de calidad. Invertir en unas buenas gafas de sol es invertir en salud ocular. Merece la pena hacerse con unas gafas que nos protejan al 100% de los rayos UV.
  • Utilicemos gorros, gorras, pañuelos, e incluso camisetas, con protección solar.
  • Bebamos antes, durante y después de los baños de sol. Hidratarse es primordial. Incluso sin sed, hay que beber continuamente.
  • Hidratar nuestra piel con un buen producto tras finalizar nuestro baño de sol.
  • Ante cualquier cambio en nuestra piel, por mínimo o insignificante que nos parezca, acudamos al especialista, ¡cuanto antes, mejor! 😉.

 

 

 

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