ESTIMULANDO A NUESTRO SISTEMA INMUNE

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Foto | Nora Zubia @slowandchic

Os lo hemos dicho muchas veces: si nuestro sistema inmune está fuerte, nuestra salud también tenderá a estar más fuerte. Casi al comienzo de Jaque dedicábamos un post al sistema inmune. En ese post os explicábamos la inevitable relación que existe entre nuestra salud y nuestro sistema inmune. Resaltábamos además el hecho de que el estado de nuestro sistema inmune era uno de esos once factores que propiciaban la aparición o no aparición de un entorno pro cáncer en nuestro organismo. Así que sí, debemos mantener en perfecto estado a nuestro ejército del sistema inmune, mimarlo y cuidarlo cada día para así estar al cien por cien. Son muchos los factores que lo debilitan y muchos los que lo alientan. Hoy nos vamos a centrar en esos factores que lo alientan. Si queréis que vuestro sistema inmune vaya a por todas y no le de tregua ni a virus, ni a bacterias, ni a sustancias tóxicas ni a células cancerígenas, tomad buena nota 😉 Destacamos solo algunos de los factores que a nosotras nos parecen, de entrada, los más importantes. Sigue leyendo

PREPARÁNDONOS PARA EL INVIERNO

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Foto | Nora Zubia @slowandchic

El otoño ya está encarrilado. El invierno acecha. Y con este último llegarán para muchas personas los peores meses para su salud. El frío a veces hace estragos. Por eso es importante ponernos a punto. Así pues, el objetivo de este post es daros una lista de cosas que pueden ayudar a preparar a vuestro cuerpo para el invierno. De verdad de la buena que funcionan. O, bueno, a nosotras nos han funcionado de maravilla. Tanto, que este año, una vez más, repetiremos rituales 😉 Eso sí, tomad buena nota desde ya y no esperéis al primer catarro o contratiempo. Las cosas de palacio van despacio. Sobra decir que esta lista es más que ideal también para que personas con cáncer la sigan siempre. Os  podemos asegurar que marcará un antes y un después en su calidad de vida. Allá vamos. Sigue leyendo

SISTEMA INMUNE

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Foto | Rodrigo Gutiérrez

Tal y como veíamos en el post titulado “entorno procáncer versus entorno anticáncer”, este es uno de los factores que pueden propiciar ese odiado entorno procáncer. Vamos a explicar lo que esto significa para que todos entendamos su verdadera importancia.

Imaginemos por un momento que nuestro sistema inmune es como un ejército preparado para defendernos de posibles agresiones que pueden atacar a nuestro organismo: virus, bacterias, tóxicos etc. Cuanto más fuerte y preparado esté este ejército, mejor nos defenderá ¿acaso no? Pues contra el cáncer también nos defiende. Nos defiende para evitar su aparición, pero también nos defiende durante la enfermedad. Lo que significa, que aunque nos diagnostiquen cáncer, la importancia de tenerlo fuerte sigue siendo la misma. Nos ayudará a frenar su extensión, a frenar metástasis, a mantener a los tumores dormidos, a eliminar restos de actividad tumoral residual e incluso a sobrellevar mejor los tratamientos de quimio o radio.

Debemos tener siempre muy presente que las células cancerígenas harán lo imposible por “lastimar” a nuestro sistema inmune. ¿Cómo lo pueden conseguir? Liberando unos inmunopresores que acaban por inactivar el sistema inmune llegando incluso a bloquearlo.

Así pues, la conclusión a la que llegamos es tan clara como rotunda: el cáncer se desarrolla mayormente en personas cuyo sistema inmune está deprimido.

La pregunta del millón, ¿de qué depende qué nuestro sistema inmune esté débil o fuerte? Enumeramos a continuación los factores que lo tornan de un modo o de otro.

Sistema inmune deprimido:

  • Consumir grasas, azúcares y alimentos procesados de manera habitual.
  • Padecer estrés en nuestro día a día.
  • Sufrir sentimientos negativos constantemente (incertidumbre, tristeza, angustia, rencor…).
  • Soportar un aislamiento social importante.

Sistema inmune fuerte:

  • Alimentarnos de una manera sana y natural normalmente. (A lo largo del blog os iremos enseñando lo que esto significa: fruta, verdura, semillas, frutos secos, pescado azul, legumbres).
  • Estar en paz, calma y serenidad el mayor tiempo posible.
  • Experimentar sentimientos positivos habitualmente (alegría, buen talante, empatía…).
  • Practicar la meditación.
  • Realizar ejercicio físico.
  • Sentirnos queridos y apoyados por nuestros seres queridos.

Sabemos que la teoría es fácil, pero no la práctica. Pero todos hemos empezado de cero en algún momento, y, paso a paso, todo se puede ir consiguiendo. Nuestra propia experiencia personal habla. Creednos, y, ¡a por ello! 🙂