EL TEFLÓN

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Foto | davsot

¿Y si os dijéramos que ese material sintético de color negro con propiedades anti-adherentes qué seguro la mayoría de vosotros utilizáis a menudo en vuestras cocinas es muy perjudicial para vuestra salud? ¿A qué muchos os quedaríais a cuadros? ¿O tal vez no?

El caso es que sí. Afirmación verdadera. El teflón es malo. Nosotras hace relativamente poco que desterramos las sartenes de teflón de nuestra cocina y nos quedamos más anchas que largas. Ahora en vez de varias sartenes de teflón, tenemos una de porcelana de buena calidad, de tamaño intermedio que nos saca del apuro sea cual sea el platillo que queramos cocinar y ¡santo remedio! (Aunque, aquí entre nosotros, una menda os confiesa que en su lista de reyes magos tiene apuntada una sartén como esta). 

Pero en fin. Dejemos de centrarnos en nosotras y vayamos al grano.

La toxicidad del teflón es debida que contiene ácido perfluorooctanoico (PFOA), también conocido como C-8. El principal rasgo de esta sustancia es que es prácticamente indestructible y acumulativa, lo que conlleva que sea altamente tóxico. Pero, muchos estaréis pensando, si el teflón está por encima del C-8, ¿cuál es el problema entonces? Pues el problema radica en que el teflón no tiene la dureza suficiente para impedir que el C-8 se volatilice –puesto que el teflón es buen antiadherente pero no es duradero-. Y cuando el C-8 se volatiliza libera gases y partículas tóxicas. Esta descomposición ocurre siempre que el teflón se somete a altas temperaturas (es decir, cuando cocinamos, casi siempre). Siendo aún más técnicas os contamos que existen estudios sobre el comportamiento exacto del C-8. Estudios que lo definen como un disruptor endocrino relacionado con tumores hormonodependientes, con problemas de esterilidad y con disfunciones importantes de los sistemas endocrinos e inmunes. Vamos, ¡casi nada!, ¿eh?

Si por lo que sea no tienes en mente desterrar de tu cocina las sartenes de teflón, al menos sigue estos consejos:

  • No las sometas nunca a 200 grados o más. Es decir, procura no freír con ellas, pues esta es la temperatura utilizada para hacer frituras.
  • En cuanto presenten el más mínimo desperfecto (ralladuras, roces), ¡tíralas!

Si por el contrario te hemos convencido y vas a comenzar a revolucionar tu cocina, entonces te damos las alternativas que existen:

  • Titanio. Material totalmente libre de tóxicos, muy resistente y anti-adherente. No produce ningún tipo de alergias, de ahí que su uso se extienda a prótesis e implantes. En los utensilios de cocina se incorpora en los revestimientos (si toda la sartén fuera de titanio serían impagables).
  • Porcelana. Material apto para cocinar. Es algo menos resistente que el titanio, por eso hay que tener cuidado al manipularlas. Y en caso de que se descascarillen, debemos sustituirlas porque puede haber restos de plomo.

 

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Sobre nosotras

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Los azares de la vida nos hicieron amigas con treinta y pico. Y parece que no estamos desperdiciando el tiempo perdido y hemos decidido unir nuestros conocimientos y lanzarnos al «mundo bloguil” con este proyecto. Somos un buen equipo: formación sanitaria y mucha experiencia en el campo por un lado e investigación y elaboración de contenidos relacionados con el asunto por otro lado. Estamos llenas de ilusión, pero sobre todo de esperanza, esperanza por algo de lo que estamos convencidísimas. Algo en lo que creemos rotundamente. Algo que sabemos que puede llegar a ayudar a muchas personas. Y eso es lo mejor de este proyecto, poder ayudar a otros…

¡Tengo cáncer! Terror, horror, pavor, angustia… Son muchos los adjetivos que podrían ir de la mano de la temida palabra cáncer. Una de las mayores lacras de los últimos años se extiende a la velocidad del rayo, y ataca por todos lados. Sin embargo:

  • No siempre todo es tan negro.

  • Ayúdate y te ayudaré.

  • Se le puede ganar la batalla al cáncer.

¿Cómo? ¿Dónde? ¿De qué demonios estamos hablando? Pues de pequeños -¡y grandes!- detalles de nuestra vida diaria, al alcance de nuestras manos en líneas generales, que pueden ayudarnos bien a vencer la enfermedad, bien a sobrellevarla de la mejor manera posible. Está más que estudiado y comprobado que cosas tan simples como cambiar hábitos alimenticios ayudan en muchos casos a superar la enfermedad. Cada vez son más las personas que triunfan gracias a este tipo de cambios.

¿Lo mejor del asunto? Pues que todo son cosas naturales. Es decir, que aunque no a todo el mundo le funcionen las mismas cosas –porque es evidente de que cada cuerpo es un mundo- daño, tampoco le van a hacer. Así que, ya lo dice el dicho “quien no arriesga no gana”. Además, todas nuestras recomendaciones son aptas -¡aptísimas!- también para personas sanas. Aquí nos viene como anillo al dedo otro dicho, “más vale prevenir que lamentar”.

Antes de concluir debemos puntualizar una cosa la mar de importante. Todo lo mencionado en este blog ha de ir siempre de la mano de la medicina tradicional. Son complementos, y una cosa ayuda a la otra. No malinterpretemos y pensemos que si cambio mi modo de comer, puedo olvidarme de la quimio o de la radio. Desgraciadamente… ¡no!

Pues eso. Que si tienes cáncer tú o alguien cercano a ti o que si simplemente te apetece cambiar tu modus operandi, te invitamos a que te adentres con nosotros en esta aventura cargada de esperanza.Nos vemos.

Equipo de Jaquealcancer

ALIMENTOS REFINADOS VERSUS INTEGRALES

Pasta

Foto | Darren Wood

Que levanten la mano los que ahora mismo, a bote pronto, sabrían explicarnos las principales diferencias existentes entre un alimento refinado –o blanco- y un alimento integral –o moreno-. Apostamos a que no muchos levantarían esa mano. En nuestra cabeza siempre resuena la idea de que lo integral es mejor. Pero normalmente la única causa que nos lleva a realizar tal afirmación es que lo integral engorda menos que lo blanco. ¿A qué sí? ¿A qué muchos estabais pensando en esta respuesta? Pues bien, ya van siendo horas de que aclaremos bien esta cuestión. Es elemental para todo aquel que padezca cáncer. Y, como siempre, para todo aquel que pretenda cuidarse un poco más.

Alimentos refinados.

 En el proceso de refinado se eliminan casi la totalidad de los nutrientes útiles de los alimentos, convirtiendo además sus calorías en calorías vacías y sin ningún tipo de valor añadido. De este modo, si nos limitamos al consumo de alimentos refinados, probablemente estemos privando a nuestro cuerpo de un montón de nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento. Y no sólo esto, nos llenaremos de calorías obsoletas que no harán otra cosa que ayudarnos a engordar. Pero esto no es todo, los alimentos refinados son además más inflamatorios que los integrales, contienen aditivos y colorantes –como la pasta de colores- y presentan cargas e índices glucémicos mayores, elevando los niveles de azúcar en sangre. Tal y como explicamos en este post, esto afecta de manera negativa a nuestra salud. Los alimentos refinados más consumidos son: azúcar, pan, arroz y pasta blancos.

Alimentos integrales.

Desde los años 70, los casos de cáncer en España han crecido como la espuma. No dejamos de escuchar que fulanito tiene cáncer y menganito también. Esto no es mera casualidad. Tampoco es debido a que un dios divino nos quiere castigar -¡menos mal!, de ser así, no podríamos atajar el problema-. En realidad este incremento de la enfermedad coincide con un cambio generalizado y progresivo en nuestra alimentación diaria. La llegada de los alimentos refinados, preparados, industriales y azucarados destronó el reinado del producto fresco y tradicional. Y esto ya ha empezado a pasar factura.

Vamos más allá, las personas que consumen de manera habitual alimentos integrales tienden a sufrir menos enfermedades cardiovasculares, menos diabetes y menos cánceres. Y es que, como decíamos más arriba, los productos integrales contienen la cantidad de nutrientes que nuestro organismo necesita para funcionar al cien por cien: más fibra, más vitaminas, más minerales y más fitoquímicos.

Si apostamos por cambiar de nuestra dieta lo refinado por lo integral, debemos tener en cuenta lo siguiente:

Cereales integrales.

  • La cáscara de los cereales acumula muchos de los pesticidas con los que hoy en día las industrias trabajan. Por ello, sería ideal consumir cereales integrales libres de pesticidas: cereales ecológicos. Sin embargo, no nos agobiemos, ni queramos empezar la casa por el tejado. Podemos comenzar el cambio a integrales sin necesidad de que sean ecológicos. Paso a paso.
  • Los cereales son ligeramente inflamatorios. Así que intentaremos acompañarlos siempre que podamos de alimentos antinflamatorios, como las legumbres, los frutos secos o las semillas (lino, sésamo, chía, amapola…).
  • ¿Y cómo deberíamos cocinarlos? Siguiendo los siguientes pasos:
  1. Lavarlos bien bajo un chorro de agua fría.
  2. Dejarlos en remojo unas cuantas horas.
  3. Desechar el agua del remojo.
  4. (Germinarlos. Así son más digestivos y nutritivos. Ponemos este paso entre paréntesis porque no es fácil poner esto en práctica y de momento podríamos prescindir de ello).
  5. Echarlos en agua hirviendo y enseguida bajar el calor, pues debemos cocinarlos a fuego lento, hasta que el agua se consuma.
  6. Una vez cocinados, podemos guardarlos en la nevera hasta tres días. Siempre en recipientes de vidrio y nunca junto a las verduras. Éstas deben prepararse al momento de consumirse, de lo contrario pueden estropearse y perder nutrientes.

Aquí tenéis una lista de cereales con algunos de sus pros y sus contras:

  • Trigo. Es el que más se consume por norma general. Sin embargo es el menos aconsejable debido a la gran cantidad de manipulaciones que ha sufrido.
  • Maíz. No es aconsejable debido a su alto índice glucémico.
  • Centeno. Su consumo en personas que padecen cáncer de colon es muy aconsejable puesto que su alto consumo se ha relacionado con una menor incidencia de este tipo de cáncer. Además es rico en fibra y bajo en gluten.
  • Espelta. Podría ser una buena opción. De digestión fácil, contiene menos cantidad de gluten y muchas más proteínas.
  • Avena. Excelente opción. Este cereal está lleno de cosas buenas: grasas saludables, minerales, proteínas y lignanos (los causantes de que la avena nos proteja incluso frente al cáncer). Por si esto fuera poco, este mágico cereal regula la glucemia, la presión arterial y el colesterol. Y, la guinda del pastel, es que estimula nuestro sistema inmune.
  • Kamut. Otra buena opción. Aporta muchas más proteínas y vitaminas que el trigo.
  • Quinoa. Opción también recomendable. Cereal rico en minerales, como el magnesio y el hierro, y en proteínas.
  • Trigo sarraceno. Este cereal está cargado de antioxidantes y de magnesio. Su harina es perfecta para la elaboración de crepes.

YOGA

DEF YOGA

Comencemos por el principio. ¿Qué es el yoga?

El yoga es una disciplina de más de 5000 años de antigüedad. Nació en la India con el objetivo de trabajar y desarrollar tanto la parte física como la parte mental de las personas para así conseguir un equilibrio pleno en las personas. Las habilidades fundamentales que se trabajan en la práctica del yoga son:

  • Tonicidad.
  • Flexibilidad.
  • Estiramiento.
  • Fuerza.
  • Relajación.
  • Control de la respiración.
  • Enfoque.
  • Concentración.
  • Autocontrol.
  • Meditación.

El trabajo en una clase de yoga ha de ser suave y sin presiones ni exigencias de ningún tipo. Cada quien marca su ritmo de trabajo. Por eso, aunque estemos cansados o no estemos en nuestro mejor momento personal –tanto físico como anímico- es una práctica física muy recomendable.

Los beneficios que esta práctica conlleva son verdaderamente amplios. En el siguiente link podéis ver al detalle todos y cada uno de sus beneficios. Tanto para una persona sana como para una persona enferma de cáncer.

Veamos. ¿Recordáis qué uno de nuestros primeros posts se lo dedicamos a la tranquilidad? Verdad qué os contamos qué era una pieza fundamental en el entramado para darle jaque al cáncer?  Pues bien, a veces no podemos alcanzar esa idílica tranquilidad sin una ayuda externa. El yoga puede llegar a ser esa ayuda externa. Puesto que, como acabamos de ver, aprenderemos a controlarnos a nosotros mismos, aprenderemos a respirar mejor y a controlar nuestra respiración. Esta práctica nos dará una mayor capacidad de enfoque y concentración y con ello mayor capacidad para todo. Desde trabajar mejor hasta dormir mejor. Y, con el tiempo, llegaremos a meditar: algo básico y fundamental para el dominio absoluto de nuestra mente (ya hablaremos largo y tendido sobre la meditación en un futuro post).

Por si esto no os convence, os contamos además que la buena alianza yoga-cáncer está demostrada. Hace algunos años se llevó a cabo un estudio en Estados Unidos que plasmó cómo la práctica de yoga entre pacientes oncológicos había mejorado su calidad de vida: vencieron ese insomnio que muchas veces el cáncer ocasiona y percibieron un cansancio generalizado mucho menor. El resultado fue tan bueno que incluso se llegó a afirmar que cualquier enfermo de cáncer debía recibir, además de sus sesiones de quimio o de radio, sus sesiones de yoga J

Y como encima parece que últimamente el yoga está más de moda que nunca, tenemos la excusa perfecta para empezar a practicarlo. Eso sí, cuidado con esto. Las modas propician el boom de las cosas y con ello la falta de verdaderos profesionales en el campo. Busquemos siempre un buen profesional o centro que nos guíe en el asunto.