SISTEMA INMUNE

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Foto | Rodrigo Gutiérrez

Tal y como veíamos en el post titulado «entorno procáncer versus entorno anticáncer», este es uno de los factores que pueden propiciar ese odiado entorno procáncer. Vamos a explicar lo que esto significa para que todos entendamos su verdadera importancia.

Imaginemos por un momento que nuestro sistema inmune es como un ejército preparado para defendernos de posibles agresiones que pueden atacar a nuestro organismo: virus, bacterias, tóxicos etc. Cuanto más fuerte y preparado esté este ejército, mejor nos defenderá ¿acaso no? Pues contra el cáncer también nos defiende. Nos defiende para evitar su aparición, pero también nos defiende durante la enfermedad. Lo que significa, que aunque nos diagnostiquen cáncer, la importancia de tenerlo fuerte sigue siendo la misma. Nos ayudará a frenar su extensión, a frenar metástasis, a mantener a los tumores dormidos, a eliminar restos de actividad tumoral residual e incluso a sobrellevar mejor los tratamientos de quimio o radio.

Debemos tener siempre muy presente que las células cancerígenas harán lo imposible por “lastimar” a nuestro sistema inmune. ¿Cómo lo pueden conseguir? Liberando unos inmunopresores que acaban por inactivar el sistema inmune llegando incluso a bloquearlo.

Así pues, la conclusión a la que llegamos es tan clara como rotunda: el cáncer se desarrolla mayormente en personas cuyo sistema inmune está deprimido.

La pregunta del millón, ¿de qué depende qué nuestro sistema inmune esté débil o fuerte? Enumeramos a continuación los factores que lo tornan de un modo o de otro.

Sistema inmune deprimido:

  • Consumir grasas, azúcares y alimentos procesados de manera habitual.
  • Padecer estrés en nuestro día a día.
  • Sufrir sentimientos negativos constantemente (incertidumbre, tristeza, angustia, rencor…).
  • Soportar un aislamiento social importante.

Sistema inmune fuerte:

  • Alimentarnos de una manera sana y natural normalmente. (A lo largo del blog os iremos enseñando lo que esto significa: fruta, verdura, semillas, frutos secos, pescado azul, legumbres).
  • Estar en paz, calma y serenidad el mayor tiempo posible.
  • Experimentar sentimientos positivos habitualmente (alegría, buen talante, empatía…).
  • Practicar la meditación.
  • Realizar ejercicio físico.
  • Sentirnos queridos y apoyados por nuestros seres queridos.

Sabemos que la teoría es fácil, pero no la práctica. Pero todos hemos empezado de cero en algún momento, y, paso a paso, todo se puede ir consiguiendo. Nuestra propia experiencia personal habla. Creednos, y, ¡a por ello! 🙂

ENTORNO PROCÁNCER VERSUS ENTORNO ANTICÁNCER

Raices

Foto | Alfredo

Ya hemos explicado qué es el cáncer. Y resumiendo, ¿a qué podríamos compararlo con una semilla qué crece y echa raíces en nuestro cuerpo? Pero entonces surge la pregunta del millón: ¿Lo hace en cualquier cuerpo? ¿Tiene más tendencia a desarrollarse en unos cuerpos qué en otros? ¿Se sabe algo al respecto? Pues sí, actualmente ya sabemos mucho sobre esto y, efectivamente, tiene más tendencia a desarrollarse en unos cuerpos que en otros. Normalmente esto se debe al “entorno en el que nuestro cuerpo vive”. Porque, esta enfermedad, amigos y amigas, no se siente “a gusto” en cualquier entorno. Hay ambientes en los que le cuesta más crecer y ambientes en los que crece con una facilidad pasmosa.

¿Y cuál sería un entorno anticáncer? El entorno que se genera cuando llevamos un estilo de vida saludable: alimentación sana, hábitos de vida correctos, estado anímico óptimo, etc. Aclarar que este entorno anticáncer puede incluso ser beneficioso en distintos puntos de la enfermedad. Es decir, aunque a mí ya me hayan detectado cáncer o incluso esté en plena quimio, no significa que ya no deba tender hacia un entorno anticáncer. Todo lo contrario. Todas las pautas y consejos al respecto ayudarán a potenciar los efectos de la quimio y a disminuir los efectos secundarios de la misma. Así pues, no hay que dudarlo, sea cual sea  el punto de la enfermedad en el que nos encontremos y sea cual sea nuestro estado de salud, luchemos siempre por conseguir ese estupendo entorno anticáncer.

¿Y cuál sería un entorno procáncer? Sería un entorno en el que destacan los siguientes factores:

  1.  Un sistema inmune deprimido.
  2. Un ambiente inflamatorio provocado por un balance incorrecto de omega 3/omega 6.
  3. Unos niveles elevados de glucosa.
  4. Un exceso de radicales libres y un estrés oxidativo.
  5. Angiogénesis.
  6. Una flora intestinal alterada.
  7. Alteraciones hormonales.
  8. Tóxicos ambientales.
  9. Acidez extracelular.
  10. Estrés y emociones negativas.
  11. Carga genética.

Como vemos, salvo en el caso de la carga genética, tenemos bazas para luchar contra todos estos factores. Si sabemos de qué se alimenta el cáncer y qué propicia su aparición y proliferación, intentemos acabar con esos factores y entonces la cosa irá mucho mejor. Si le quitamos al cáncer su alimento y sus armas, estaremos impidiendo en muchos casos tanto su aparición como su crecimiento.

Iremos publicando posts que expliquen estos once factores que acabamos de mencionar con detalle. Procuraremos hacerlo de un modo sencillo y conciso.

Así pues, el camino sigue, ¿continúas con nosotros? 🙂

LA ACUPUNTURA

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Foto |  Il·lustra c

Muchos de vosotros lo sabéis: tanto la enfermedad en sí como los tratamientos convencionales que ayudan a combatir el cáncer –radioterapia y quimioterapia- traen consigo un sinfín de efectos secundarios. Algunos son más comunes que otros, algunos son más llevaderos que otros, pero el caso es que casi nadie se libra de alguno de ellos en mayor o menor intensidad ¿a qué sí?

Pues bien, el caso es que podemos ayudar a nuestro cuerpo a sobrellevar dignamente estos efectos secundarios (vómitos, nauseas, fatiga, insomnio…) mediante medios naturales que, si bien puede darse el caso de que a nosotros en concreto no nos ayuden, mal tampoco nos harán.

La acupuntura es una terapia alternativa que suele funcionar y que puede ayudarnos en esto.

Además, lo que decimos siempre, incluso si no padeces cáncer, puede ayudarte a lidiar con otras circunstancias de tu vida.

Expliquemos primero que es esto de la acupuntura.

La acupuntura es un componente clave dentro de la medicina tradicional china. Consiste en la inserción de agujas finas en los puntos acupunturales de nuestro cuerpo. Según esta tradición, por nuestro organismo fluye energía a través de canales energéticos o meridianos. Estos canales o meridianos pueden presentar obstrucciones que impiden que la energía fluya correctamente. Y es precisamente ahí donde el acupuntor insertará las famosas agujas. Se supone que tratando esas obstrucciones y recuperando el flujo energético normal, estaremos de paso estimulando la inmunidad. Y esto es fundamental. (Es más, incluso hay estudios en ratas que indican que esta técnica aumenta la función inmunológica y disminuye la malignidad de las células del cáncer de mama).

A colación de esto, recordemos que el paciente con cáncer padece una doble inmunodepresión: por un lado está el hecho de que la quimio o la radio inmunodeprimen, puesto que no solo “matan” al cáncer, sino también a las «células buenas» del sistema inmunitario. Por otro lado, está la carga emocional y las grandes dosis de ansiedad que la enfermedad conlleva, unidas en muchas ocasiones, a una mala alimentación y a la falta de ejercicio.

Así que, resumiendo, esta doble inmunodepresión es en realidad un cóctel motolov que puede acabar con cualquiera. La acupunutura nos ayudará a luchar contra todo esto. Incluso, podrá ayudarnos a calmar los dolores causados por el cáncer.

Recordemos algunos de los efectos secundarios más comunes a los que una persona enferma de cáncer se enfrenta:

  • Dolores causados por: neuropatías, cicatrices, etc.
  • Dolores en el sistema esqueleto-muscular
  • Problemas digestivos: náuseas, vómitos, anorexia, diarrea, estreñimiento, etc.
  • Disfunciones endocrinas: sofocos, extremidades frías, disminución de la libido, etc.
  • Disfunciones hematológicas: reducción de glóbulos rojos en sangre y de linfocitos.
  • Trastornos mentales y cognitivos: ansiedad, depresión, insomnio, etc.

Antes de concluir, resaltemos que esta terapia es segura y efectiva siempre y cuando sea realizada por profesionales cualificados.

LA TRANQUILIDAD, UNA PIEZA FUNDAMENTAL

Holding Hands

Foto | Brett Sayer

Como ya iremos viendo, el desarrollo y la fuerza del cáncer – así como su curación- dependen de un cúmulo de factores. Y otro de esos factores es, sin duda alguna, nuestro estado anímico. Y nos referimos a nuestro estado anímico antes, durante y después de la enfermedad.

Antes, para prevenir la aparición de la enfermedad.

Durante, para enfrentar a la enfermedad.

Después, para no volver a recaer en la enfermedad.

Debemos estar lo más sanos posible, tanto físicamente como psíquicamente. La importancia está repartida. Tan importante es que nuestro organismo luche como que nuestra mente también lo haga.

Además, debemos intentar vivir nuestro día a día de un modo tranquilo. El estrés nos puede llegar a perjudicar enormemente. Fundamentalmente porque genera un círculo vicioso del que es difícil escapar: cansancio, falta de sueño, mal humor, irascibilidad etc.

Seamos conscientes de esto y librémonos además de sentimientos tan dañinos como:

  • La culpa.
  • El rencor.
  • El orgullo.
  • El pesimismo.
  • El egoísmo.

Al liberarnos de ellos, nuestro interior también se apaciguará y nos llevará a la tranquilidad. Porque, no sólo es necesaria la tranquilidad circusntancial sino también la tranquilidad interior de cada uno. Necesitamos estar en paz con nosotros mismos.

Sabemos que esto no es tarea fácil. Sino todo lo contrario. Más adelante os daremos consejos y prácticas habituales al respecto.

Todo es posible.

¿Seguimos recorriendo juntos este camino?

De momento, ¡todos a disfrutar del fin de semana! 🙂

EL AZÚCAR

A little sugar in my bowl

Foto | Umberto Salvagnin

Parece que está moda decir que “el azúcar es malo”. Pues, y, aunque suene a tópico ya, a leyenda urbana o incluso a la frase de moda, es una verdad como la copa de un pino. Aunque es algo que en realidad se sabe desde hace años (aún recuerdo la de veces que un buen amigo me repitió, hace ya tiempo, lo perjudicial que era tomar azúcar. No se cansaba de recordármelo cada vez que veía que le echaba azúcar a mi menta poleo. Y, ¡cuánta razón tenía!), apenas se está empezando a concienciar a la sociedad de ello. No es un tema fácil, sino más bien peliagudo. Hay mil intereses creados por los cuales no conviene destapar la verdadera personalidad de esta sustancia existente en la despensa de cualquier familia. Pero no vamos a tomar este camino. Simplemente os vamos a contar porqué el azúcar es malo para el cáncer:

Porque se trata del alimento que nutre al cáncer. Ni más ni menos. Las células cancerígenas son golosas por naturaleza y si les das lo que quieren pues, evidentemente, crecen, y, se hacen fuertes. Además, no sobra añadir que cuando tomamos azúcar, los niveles de esta sustancia en sangre se elevan rápidamente y esto, como podréis imaginar no es nada bueno. Más adelante, en otro post, os hablaremos del índice glucémico y de la carga glucémica para profundizar un poco más en el tema.

Así bien, el asunto es tan claro como el agua. Te voy a dar un ejemplo para que lo entiendas:

¿Sabes lo que es el PET? Te lo explico. Se trata de una prueba médica mediante la cual se le inyecta una gran cantidad de azúcar a tu cuerpo. Reposas y a continuación te practican un TAC que buscará las zonas donde hay hiperglucemia o un aumento de azúcar. Si llega a acumularse azúcar en una zona, significará que ahí hay cáncer o metástasis.

Dicho esto, sobra explicar mucho más sobre este tema ¿no?

Lo más importante es ahora mismo tomar conciencia de lo que supone consumir azúcar diariamente. Digo diariamente, porque, no hay que irse a los extremos. Recordemos que las cosas se vuelven en nuestra contra cuando nos volvemos radicales. Tomar todos los días un yogur con azúcar no es bueno. Tomar un yogur con azúcar una vez cada dos meses no supone nada. Evidentemente, esto es así si hablamos de personas sanas. Una persona que tenga cáncer, o incluso, haya padecido cáncer, debería restringir el consumo de azúcar totalmente.

Además, hay que tener en cuenta otra cosa más. La industria alimentaria presente emplea azúcar a mansalva. Da igual de lo que hablemos, prácticamente todo –en menor o mayor medida- contiene azúcar. Desde la salsa de tomate preparada hasta los cereales pasando por la pechuga de pavo. Esto que quiere decir, que, sin darnos cuenta, todos los días consumimos azúcar de un modo u otro. Aprovechando la coyuntura, no queremos pasar por alto mencionar dos de las cosas que solemos comprar y consumir con asiduidad y que están cargadísimas de azúcar: los refrescos y los zumos envasados. ¿Sabías qué un vaso de refresco de cola contiene la friolera de 9 terrones de azúcar? Pues bien, haz cálculos. Si te tomas un refresco de este tipo diario, ¿cuánto azúcar le estás dando a tu cuerpo? Con los zumos envasados igual. Y, en este caso, lo peor es que tendemos a dárselos a los niños como si fueran agua bendita.

Ante todo esto, algunos estaréis pensando… ¿y cómo endulzo mi café? ¿Qué le echo a mis postres? Existen alternativas al respecto. Os las presentamos:

  • Estevia.
  • Sirope de ágave.
  • Miel.
  • Dátiles.
  • Azúcar de coco.
  • Sirope de frutas.
  • Azúcar panela.

Os iremos hablando de estas opciones largo y tendido más adelante.